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Los cinco pasos que hay que dar antes de disparar una buena foto

Xatakafoto - Hace 3 horas 25 mins

Hacer una fotografía no es fácil. El otro día una profesora universitaria me dijo que solo hay que apretar un botón. Si fuera así de sencillo sería lo más aburrido del mundo. Por este motivo voy a enumerar todos los pasos que hay que dar para ver una buena imagen en la pantalla de nuestra cámara.

Aun a riesgo de resultar repetitivo, hacer una fotografía no es fácil. En absoluto. No se puede banalizar algo así. Por esa regla de tres escribir un libro es sencillo, tocar una canción es cosa de niños, hasta meter un gol en una final europea solo consiste en dar golpes a una pelota. Todo acto de creación requiere una técnica. Detrás están los años de formación, pero incluso los fabricantes hacen creer a sus clientes que si compran sus cámaras sus fotos sencillamente serán mejores fotógrafos. Lo triste es que es algo que la mayoría cree...

Por este motivo voy a señalar paso por paso, sin olvidarme de nada, todo lo que hay que hacer para conseguir un buen disparo. Que sea realmente inolvidable depende de los otros factores que he señalado antes, principalmente los años de formación, de miles de fotografías hechas, de no dejar nunca de tener curiosidad por las cosas, de no sentirse derrotado por la rutina de tu vida, encerrado en casa y culpando a los demás de la monotonía con la que obligas a convivir a todos los que te rodean simplemente porque consideras que es lo mejor, por no darte cuenta del miedo que tienes a ser mediocre... La fotografía no es otra cosa que pura vida, simplemente porque es algo que te relaciona con el mundo.

1.- Mirar

Este es el acto primigenio de la fotografía. Mirar no es lo mismo que ver. Ver es algo natural; mirar es algo consciente, como dijo el lingüista mexicano José Guadalupe Moreno de Alba:

Vemos todo lo que miramos, pero no miramos todo lo que vemos; basta tener los ojos abiertos para ver, pero para mirar necesitamos ejercer, en alguna medida, la voluntad

Mirar con ojo fotográfico es lo que nos lleva a encender la cámara. Es algo básico si queremos hacer una fotografía, y es algo más que un mero ejercicio mecánico, que se escapa de lo hoy quiero contar aquí. Es el momento de encender la cámara y empezar a comprobar todos los parámetros que vamos a ir señalando.

El paseo de @ferfotopunotes

Da igual que estemos ante una fotografía de acción o un paisaje o un bodegón. En ese momento hay algo que ha llamado nuestra atención y hemos sentido la necesidad de preparar todo. Elegimos un punto de vista (el punto desde el que hacemos la fotografía) y un encuadre (el hecho subjetivo de la fotografía). En este momento también decidimos la distancia focal que vamos a utilizar. No es lo mismo la sensación de un angular que la de un teleobjetivo.

2.- Buscar el punto de interés

Si hemos elegido el encuadre, tendrá que estar supeditado a un punto de interés, aquel objeto, persona o animal que queremos que el futuro espectador mire. No tiene sentido disparar sin un punto de interés. Si en el encuadre no hay nada que mirar o hay cientos de puntos posibles, la fotografía no servirá de nada. Algo en concreto tiene que destacar sobre lo demás.

La Real de @ferfotopuntoes

Y lo que es más importante y a muchos se nos olvida: todo lo que rodea a ese punto de interés tiene que estar a su servicio. Tienen que dirigir la mirada del espectador exactamente a ese objeto, persona o animal que hemos elegido. No tiene que haber nada discordante en nuestro objetivo final.

3.- La exposición

Ya podemos empezar a pensar en la exposición. Si queremos simplificar nuestro trabajo podemos tirar del modo Programa (P) de nuestra cámara. Es perfectamente lícito utilizarlo, nadie debería vernos mal por aprovecharnos de sus virtudes, pero en cierta manera nos estaríamos perdiendo muchas cosas.

Todo depende de la luz que tengamos en el momento del disparo. Y sobre todo de cómo incida en el punto de interés.

En primer lugar debemos elegir el diafragma. Así decidimos la profundidad de campo que queremos en nuestra fotografía. Que queremos enfatizar el interés en el punto de interés enfocándole solo a él o que preferimos una nitidez extrema en todos los planos con la ayuda de un diafragma cerrado o de la famosa hiperfocal.

Castillo de @ferfotopuntoes

En segundo lugar debemos controlar la velocidad de obturación. Podemos acudir a esa regla que dice que tiene que ser como mínima la inversa de la distancia focal de nuestro objetivo. En cristiano, si llevamos un 50 mm, la velocidad de obturación debe ser como mínimo 1/50, así de sencillo. Y si nuestro sensor es más pequeño que un FF, entonces debemos multiplicar la focal por el factor de recorte. Es un cálculo muy conservador, pero para empezar esta bien. Todo cambia si tenemos alguna función de estabilización o llevamos un trípode.

En tercer lugar debemos tener en cuenta la sensibilidad. Es tan importante que es capaz de modificar los otros dos parámetros. Sería ideal trabajar siempre con el ISO nominal, pero siempre hay cosas que nos lo impiden, como ya hemos visto.

Los valores de exposición podrían ser más sencillos, pero realmente es lo que le da cierta vida al acto fotográfico. Pero si quieres disparar en P con ISO automático, eres muy libre de hacerlo. Y que nadie te juzgue por ello. Y si el histograma no te convence, habrá que repetir todo este paso de nuevo.

4.- Enfocar

El enfoque automático, lo que la gente llama autofocus o autoenfoque por falta de expresiones en nuestra lengua común sin lugar a dudas, es una bendición. Cada vez los sistemas funcionan mejor. Llamadme clásico, pero prefiero utilizar solo el punto de enfoque central.

Mi técnica, siempre y cuando el enfoque no sea crítico como puede suceder en un macro, consiste en situar el punto de interés en la zona central, pulsar hasta la mitad el disparador, y finalmente recomponer la imagen como habíamos pensado en el segundo punto sin soltar el disparador. Así consigo un 90% de mis imágenes. Es verdad que podemos jugar con el joystick que llevan algunas cámaras actuales para evitar perder el encuadre, pero cada uno tiene sus manías.

5.- Disparar

Es el momento del disparo. No hay vuelta atrás. Todos los pasos anteriores deberían haber sido rápidos para no perder el momento. Solo queda apretar hasta el fondo y esperar una alineación de los planetas para que esa foto sea perfecta.

El museo de @ferfotopuntoes

Por supuesto la cámara tiene que estar correctamente sujeta. Nada de hacerlo con una sola mano como si fuéramos turistas, o con las dos manos desplegadas, o con los brazos como alas... Así evitaremos imágenes trepidadas y trasmitiremos la sensación de que sabemos lo que estamos haciendo con semejante artilugio entre las manos.

Cinco pasos para conseguir una fotografía correcta. Para obtener una imagen inolvidable tendrán que pasar unos cuántos años. Y para ser fotógrafo deberíamos poder contar historias con nuestros disparos, pero eso es otra historia.

En Xataka Foto| "Tú sabes usar una cámara, no sabes hacer fotos"

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Categorías: Fotografía

Olympus Tough! TG-5, análisis: una completa compacta para aventureros que no renuncia a la sencillez

Xatakafoto - Hace 6 horas 25 mins

El pasado me de mayo Olympus anunciaba su nuevo modelo de compacta todoterreno: la Olympus Tough! TG-5. Se trata de una renovación para completar con la última tecnología a una familia que se ha ido consolidando en el segmento de las compactas con resistencia pensada para aventureros.<!—more-->

Sus principales novedades se basaban en disponer de un nuevo sensor y procesador, pero también nuevo zoom luminoso y, sobre todo, con resolución 4k para la grabación de vídeo. Hemos tenido la oportunidad de ponerla a prueba en su entorno más habitual: montaña y entornos acuáticos y extraemos unas conclusiones que pasamos a detallar en nuestro análisis.

Olympus TG-5: Características principales

Sensor

CMOS retroiluminado de 12 Megapíxeles

Procesador

TruePic VIII

Tecnologías

Sensor de temperatura, tecnología GPS, brújula y manómetro

Vídeo

4K a 30P y formato Full-HD, vídeos de alta velocidad a 120 fps.

Objetivo

25-100mm (equivalentes), f2-4.9. Zoom óptico 4x gran angular

Resistencia

Sumergible hasta 15m. Resistente a las caídas desde 2,1 m. de altura. Resistente a la compresión de hasta 100 kg. Resistente a la congelación hasta -10° C

Conectividad

Wi-Fi compatible con app OI.Share

Precio

479 €

Diseño y ergonomía

Cabe destacar que se trata de una compacta muy completa, con bastantes opciones específicas para este tipo de cámaras compactas pero que, en Olympus, han querido darle mucha importancia a la sencillez y facilidad de uso. De nada vale tener tantas opciones si no resulta cómodo su manejo, así que esta TG-5 destaca por ello.

Lo primero que encontramos es su llamativo aspecto, con un color rojo brillante que se estrena con este modelo (también disponible en negro). Es muy acertado porque la cámara con claro espíritu deportivo posee un diseño atractivo, donde se aprecia su concepto de resistencia pero sin perder líneas elegantes. Es una cámara que gustará mucho a los aficionados al snowboard y deportes acuáticos, pero también está bien preparada para los aficionados al senderismo y la montaña, por su GPS y opciones específicas para distintos entornos (brújula, temperatura,...).

La TG-5 busca ampliar sus miras y que no solo sea objeto de deseo de deportistas, también de excursionistas y todo aquel que quiera una compacta resistente, para llevar a cualquier entorno, que pueda sumergir y no temer por ella si se cae al suelo accidentalmente.

Los controles, aunque pequeños, son manejables y su sencillez hace que tome protagonismo

Está concebida para poder manejarla con guantes, aunque lo cierto es que el dial de modos principal es realmente pequeño y cuesta girarlo. También cuando estamos en el agua, a pesar de ofrecer resistencia para que no se cambie accidentalmente, a veces cuesta cambiar de modo. El resto de controles, aunque pequeños, son manejables y su sencillez hace que tome protagonismo.

En la parte frontal encontramos un anillo junto al cristal que cubre el objetivo que se puede desenroscar para añadir alguno de los accesorios para este modelo. La empuñadura es prominente, cómoda y firme. Y tanto en el lateral como en la parte interior encontramos las tapas de los compartimentos de conexiones y batería/tarjeta protegidas con doble sistema de seguridad. Se aprecian resistentes y nos recuerda que debemos tener siempre bien asegurados si vamos a sumergir la cámara.

En la parte trasera encontramos un pantalla de 3 pulgadas con una resolución de 460.000 puntos que cumple bien su función, aunque en ocasiones (con mucha luz o bajo el agua) no termina de ser suficientemente brillante. Aquí Olympus no ha mejorado su resolución o calidad con respecto al modelo anterior y es uno de los detalles que se hubieran agradecido enormemente.

Un último detalle es la inclusión en la parte superior de una diminuta palanca (difícil de activar con guantes) que activa el GPS para añadir la geoposición en cada captura. Es una opción que se puede mantener activada aunque la cámara esté apagada, para facilitar la localización de satélites y poder tener un registro inmediato de las coordenadas cuando empecemos a realizar fotos. Esto, obviamente, hace que el consume aumente así que hay que acordarse de desactivar esta palanca si no vamos a tomar fotos durante un largo tiempo.

Preparada para cualquier entorno Con Olympus Tough TG-5 @ 1/125 s; f3.2; 100 ISO

La resistencia de la cámara es su esencia, así que a pesar de su peso ligero, se aprecia robustez en la construcción y en las pruebas ha salido airosa en caídas, roces y algunos golpes. No apreciándose ningún daño significativo ni funcional.

Igualmente, bajo el agua se desenvuelve muy bien. Siempre con las tapas de los compartimentos bien asegurados, la cámara se siente muy divertida y fácil de usar. Encontramos varios modos para la captura acuática y en todos funciona muy bien. Aquí lo único es que cada vez que la sacamos fuera del agua puede tener gotas en el cristal que protege al objetivo y nos obliga a limpiarlos para evitar manchas indeseadas en las siguientes capturas.

Cabe destacar que no existe un modo completamente manual, sino el modo P y el modo A, que son semiautomáticos. Algo que va en consonancia con su búsqueda de máxima sencillez en el manejo. En principio sabemos que una compacta sencilla no suele poseer controles ágiles para un modo manual, pero aún así lo echamos de menos, especialmente para los que buscan capturas mucho más controladas y crear efectos sin dejar intervenir a las opciones automáticas de la cámara.

En todo caso, la TG-5 ofrece archivos RAW y nos ha permitido recuperar escenas subexpuestas y sobreexpuestas con gran facilidad.

Con Olympus Tough TG-5 @ 1/160 s; f3.2; 100 ISO

Otra de las opciones que más nos han llamado la atención son las relacionadas con su corta distancia de enfoque. Utilizando el modo supermacro (con varias posibilidades, incluyendo una “microscópica”) podemos capturar detalles inusuales enfocando realmente cerca: a solo 1 cm. Un modo microscópico original y que funciona realmente bien con buenos resultados. Aunque no podemos olvidar que también existen otros modos automáticos de escenas y de filtros artísticos para los que gusten de capturas originales y divertidas. Y desactivando el modo supermacro la cámara es capaz de enfocar (en todas sus distancias focales) a tan solo 10 cm, lo cuál resulta valioso para lograr desenfoques.

Con Olympus Tough TG-5 @ 1/320 s; f4.2; 320 ISO

Está llena de detalles curiosos: modo supermacro, GPS, brújula, manómetro y sensor de temperatura

Por último, también hay destacar que nos ofrece detalles de información muy completos para los más amantes de los datos de cada captura, gracias al mencionado GPS, pero también con la brújula, manómetro y el nuevo sensor de temperatura que nos completa toda la información en cada imagen y que podemos ver en pantalla al instante. Especialmente para completar datos de viajes o excursiones.

Calidad de imagen y rendimiento Con Olympus Tough TG-5 @ 1/640 s; f2.8; 100 ISO

La cámara nos permite algunas opciones interesantes como las capturas de alta velocidad, con ráfagas de hasta 20 fps así como un modo de vídeo de alta velocidad para capturas a cámara lenta, que completan sus posibilidades.

En cuanto a su calidad de imagen aquí encontramos una respuesta muy satisfactoria en determinadas escenas. Es decir, el sensor de 12 megapíxeles (frente a los 16 del modelo anterior) da un buen rendimiento con condiciones favorables, con buena luz. Su sensor CMOS retro iluminado rinde bien pero le cuesta mucho más cuando la intensidad de luz es menor y el ruido es notable. A pesar del esfuerzo en la mejora, incluso con el nuevo procesador TruePic VIII, queda claro que su tamaño de sensor (1/2,3 pulgadas) no permite maravillas en interiores o escenas oscuras. Y superar los 800 o 1.600 ISO nos ofrecer imágenes con un ruido notable. Y eso que entre los valores nos permite alcanzar hasta 12.800 ISO, pero sinceramente no obra milagros y nos quedamos con 1.600 ISO como su valor máximo para resultados aceptables.

Con Olympus Tough TG-5 @ 1/160 s; f3.2; 200 ISO

A pesar de contar con un objetivo de apertura máxima f2, lo cierto es que estamos ante una compacta y sufre más cuando la luz escasea. En conclusión, buen rendimiento con buena luz y no tanto en interiores o con cierta oscuridad.

La reproducción de color es correcta, aunque siempre podemos jugar con los distintos modos para acentuar la intensidad de los mismos, algo que suele mejorar cuando el entorno se presta. También encontramos aberración cromática visible en escenas con alto contraste, pero suelen ser fáciles de corregir en el post procesado.

Con Olympus Tough TG-5 @ 1/500 s; f2.8; 100 ISO

El objetivo zoom rinde bien en todas sus focales, y solo encontramos alguna pega disparando en su máximo angular (25 mm), donde en las esquinas se aprecia la distorsión.

Por supuesto, es más que recomendable el uso de archivos RAW, puesto que encontramos los JPEG excesivamente procesados. Es decir, son correctos pero se aprecia el aumento de contraste, saturación y “reducción” de ruido en muchas escenas. Así que si queremos obtener el máximo rendimiento y fidelidad a las escenas, mejor disparar en RAW. Aunque no olvidemos que con su conectividad siempre podemos pasarnos al móvil o tablet las capturas para una edición rápida o compartirlas tal cual.

Con Olympus Tough TG-5 @ 1/640 s; f4; 100 ISO

En cuanto al vídeo, es de agradecer que hayan incorporado la resolución 4k, cuyos resultados son aceptables, especialmente en las escenas con mejor luz y color, donde se pueden apreciar los detalles. Además, el modo Full HD a 120 fps es muy útil para grabaciones de alta velocidad en escenas de acción.

Olympus TG-5, la opinión de Xataka Foto

Especialmente concebida para viajes, aventuras y también para amantes de los deportes al aire libre y acción

Se trata de una cámara compacta pensada para llevar siempre encima en cualquier situación y escenario. Especialmente para viajes, aventuras y también para amantes de los deportes al aire libre y acción. No deja de ser una compacta de bolsillo, ligera, que siempre podemos llevar encima y que además cuenta con una notable capacidad de resistencia y es perfecta para entornos acuáticos o con nieve.

Quizás no tenga unos cambios muy radicales como renovación, pero sí suficientes como convertirla en una cámara muy actual, con vídeo 4k y vídeo de alta velocidad ideal para deportes.

En conjunto se trata de una de las mejores compactas resistentes del mercado, con un diseño atractivo y opciones muy completas, sin perder la sencillez como esencia. Una cámara muy adecuada para aventureros, amantes del senderismo, para deportes acuáticos, nieve y acción. Siempre teniendo en cuenta que requiere de buenas condiciones de luz para lograr los mejores resultados.

olympus-tg-5

En Flickr | Galería a toda resolución

La nota de la Olympus TG-5 en Xataka Foto

7.7

Características8 Diseño y ergonomía8 Controles e interfaz7 Rendimiento7.5 Calidad de imagen8 A favor
  • Diseño y capacidad de resistencia
  • GPS integrado y otras opciones completas (brújula, temperatura...)
  • Buena calidad de imagen general con buena luz
En contra
  • Pantalla LCD mejorable
  • Autonomía algo justa
  • Rendimiento mejorable con poca luz

La cámara ha sido cedida para el análisis por parte de Olympus. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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Categorías: Fotografía

Emil Busch Glaukar 3.1 Anastigmat, reeditada para ‘formato completo’

DSLR Magazine - Hace 8 horas 25 mins

Las reediciones de ópticas clásicas o vintage están de moda. Lomography o la nueva Meyer-Optik Görlitz llevan tiempo haciéndolo, como hemos visto con los recientes Neptune o el Lydith 30 mm f/3,5. Ahora son dos fotógrafos alemanes que han decidido hacer lo propio con una versión moderna del Emil Busch Glaukar 3.1 Anastigmat, una óptica de retrato original de 1910, conocida en su momento por su bajo astigmatismo, como hace gala su nombre.

Emil Busch Glaukar 3.1 ©

Benedikt Ernst y Firat Bagdu, los fotógrafos detrás de este nuevo proyecto, han recurrido a la plataforma de crowdfunding –micromecenazgo– Kickstarter para financiarlo, del mismo modo que hacen las citadas Lomography y, por supuesto, la omnipresente Meyer-Optik Görlitz. De hecho, tal como se detalla en el comunicado oficial, el fabricante alemán habría colaborado con ambos fotógrafos para dar soporte a la fabricación de este nuevo objetivo. A pesar de que aún faltan tres semanas para que se acabe la campaña, el proyecto ya ha reunido casi 90.000 $ –a fecha de 20 de julio–, un 50% más de los 60.000 $ fijados por meta para tirar adelante con él.

Emil Busch Glaukar 3.1 ©

La reedición del Emil Busch Glaukar 3.1 Anastigmat mantiene el aspecto clásico de la óptica de origen, pero en vez del latón se opta ahora por una construcción en aluminio con una oxidación específica para conferir ese efecto mismo efecto del latón original. Se mantiene también la apertura máxima de f/3,1 y utiliza el mismo diseño clásico de tres lentes de la óptica Glaukar, en aras de conseguir una estética de imagen similar a la original; sin embargo, la versión moderna hace uso de nuevos materiales –el vidrio provendría de Schott y O’Hara– así como de modernos revestimientos para asegurar una calidad óptica en línea con los estándares actuales.

Comparativa del Emil Busch Glaukar 3.1 original y la nueva reedición ©

El Emil Busch Glaukar 3.1 fue diseñado en su momento para cámaras de placa de formato 8 x 10 cm o 10 x 13 cm, y su distancia focal era de 210 mm. La nueva versión dispone de una distancia focal de 97 mm, para adecuarse al círculo de imagen de 43 mm del “formato completo” (24×36 mm), uno de los más utilizados en las cámaras digitales actuales. Como ya mencionamos más arriba, se trata de una óptica de retrato, y su diafragma está conformado por nada menos que 12 palas, para poder ofrecer un bello bokeh.

En cuanto a sus dimensiones, su longitud varía entre 7,3 y 8,5 cm –en función de la montura y tipo de cámara– y su peso es de 410 g, mientras que el diámetro de filtro es de 37 mm. La distancia mínima de enfoque es de 1,5 m. Por otro lado, no dispone de contactos electrónicos.

https://www.albedomedia.com/wp-content/uploads/2017/07/Emil-Busch-Glaukar-3.1-Video.mp4

 

El Emil Busch Glaukar 3.1 estará disponible en monturas Nikon, Canon, Sony E, Fuji X, MFT (Micro Cuatro Tercios), Pentax K, Leica M y Leica T a un precio estimado de 2.000 $, aunque los ‘early backers’ podrán optar por ello a un precio de lanzamiento de 700 $. Los primeros envíos se esperan para verano del próximo año 2018.

Más información en la nota de prensa oficial y en la página de Kickstarter del Emil Busch Glaukar 3.1.

Categorías: Fotografía

¿Por qué hacemos fotos?

DSLR Magazine - Hace 8 horas 25 mins

Siempre he sentido una atracción irresistible hacia la cuestión de por qué hacemos fotos y cómo es que, treinta años después de estrenar mi primera cámara réflex, sigo queriendo realizar imágenes y deseando mostrárselas a los demás. Como la cuestión es delicada y nada baladí, vamos a comenzar tomando como punto de partida el testimonio de dos renombrados creadores.

El primero de ellos es Marcel Duchamp que llegó a afirmar que el artista es simplemente alguien que hace cosas. El segundo es el escritor César Aira, el cual está convencido de que “la obra de arte es apenas el modelo de sus reproducciones y casi nada más –el resto es un objeto de prestigio, sujeto a todos los accidentes y manipulaciones de un objeto cualquiera–” (1). Así que tenemos, para comenzar, la certeza por parte del padre del ready-made de que, nosotros fotógrafos, no somos especiales sino más bien personas fabricando imágenes. Y por parte de Aira nos encontramos con que nuestras obras, una vez fuera de su burbuja “artística”, no son más que objetos cotidianos como lo pueden ser una postal o una ilustración cualquiera.

Los artistas y creadores Marcel Duchamp Y César Aira, @Wikipedia

Aunque haya personas que no compartan estas afirmaciones, vamos a explorar un poco ambas sendas –la del autor como artesano y la de la obra que produce como objeto ordinario–, a ver dónde nos llevan. Empecemos con la última a través de dos de las características que definen toda obra fotográfica al menos hasta ahora: su naturaleza objetual y la posibilidad de ser reproducida. Como piezas que se parecen demasiado a otras, las imágenes que realizamos adquieren su carácter icónico o aura a través de una serie de canales que nada tienen que ver con la utilidad o la eficiencia.

Cuando creamos una fotografía, el prestigio que pueda conseguir le vendrá dado según nuestra propia estimación subjetiva, pero sobre todo en función de cómo se desenvuelva dentro del denominado mercado del arte –tasaciones, ventas, exposiciones, críticas…–. Fuera de este circuito, nuestras fotografías pueden llegar a tener la misma importancia que las de cualquier otro. Excluida de esa burbuja dentro de la cual los objetos adquieren su “artisticidad”, la mayor parte de su valor se obtiene según la consideración emotiva que les otorgamos o la relevancia histórica que logran debido a, por ejemplo, su antigüedad. Así pues, fuera del ámbito artístico o histórico la obra que realizamos queda reducida a un objeto sentimental en el que proyectamos lo vivido y lo sentido.

Vamos con el fotógrafo como artesano. Al margen de la importancia del diseño, los objetos artesanos se caracterizan por la función para la que son fabricados y, en este sentido, cuanto mejor la desarrollan –sea conservar la temperatura del agua o evitar que nos achicharremos las manos–, más valor adquieren –aunque sea un valor monetario–. Si la estética lo es todo y su funcionalidad resulta nula, el objeto en cuestión solo podrá adquirir valor como obra de arte. Perderá entonces toda su capacidad de resultar útil, pero a cambio ganará un aura que puede hacer que su precio se multiplique. Perderá asimismo su funcionalidad para la vida cotidiana, pero pasará al ámbito de la decoración o del mercado especulativo.

Ya sabemos que hay muchas personas que defienden la utilidad del arte, pero no se trata de negársela sino de asumir que el mundo funcionaría igual sin nuestras queridas obras maestras. El que algo sea funcional no significa que sea imprescindible para la vida, y esto pone en una situación delicada a todas esas fabulosas imágenes que hemos creado pero que nadie quiere. He aquí el dilema: aura o utilidad. Así pues, ¿artistas o artesanos?

Interior de un estudio fotográfico en 1898, @Wikipedia

Por otro lado, la fotografía se hizo para copiar “la realidad”, es decir, para reproducir y, por tanto, para reproducirse. Si Walter Benjamin la desposeyó de todo aura por haberse excluido de esa senda que marcaba la “obra única”, la fotografía tuvo que buscarse su propio hueco y hacerse valer a través de una serie de características que solo pudiese tener ella: primero la fidelidad descriptiva o la congelación del momento, luego lo exótico o la preservación de la memoria, y más tarde la función social de la imagen y su poder de hacer visibles ciertos conceptos relacionados con el arte en particular pero también con la sociedad y con el ser humano en general –una especie de metafotografía–.

Una vez superados los postulados de Benjamin, todos asumimos que la reproductibilidad de la fotografía no era algo malo sino parte de su naturaleza y, por eso mismo, parte de su grandeza. En la actualidad nadie discute la categoría artística de la fotografía como disciplina creativa a pesar de su inherente capacidad de ser reproducida a veces hasta el infinito. Como afirmaba Joan Fontcuberta en su decálogo posfotográfico, hoy en día “ya no se trata de producir obras sino de prescribir sentidos”, es decir, ya no es cuestión de realizar fotos originales sino de contextualizar unas imágenes que, muy posiblemente, ya están hechas. Con esta tendencia a punto de ebullición, a la fotografía no le quedó más remedio que hacerse más conceptual y superar esa fase “retiniana” en la que primaba la estética. El aura, finalmente, salió de la imagen y se instaló en su significado.

Joan Fontcuberta y Walter Benjamin, @Wikipedia

Nos encontramos entonces con que fuera del universo artístico, y al margen de lo que sintamos por ellas, nuestras obras pueden llegar a valer lo mismo que cualquier postal. Aunque nos consideremos fotógrafos –con todo el derecho del mundo–, hay muchos momentos de nuestra vida en que somos, tal y como decía Duchamp, personas que fabricamos cosas –en este caso imágenes–. Tenemos que aceptar también que con mucha probabilidad no vamos a fotografiar temas que no hayan sido ya tratados en el pasado y que, por tanto, nuestra labor no va a consistir en crear objetos “únicos” sino más bien creaciones que tendrán que ganarse un hueco dentro de un mercado altamente competitivo y terriblemente selectivo e injusto. Ganarse esa categoría tan codiciada y etérea de “obra de arte”.

Llegados a este punto creo que estamos en condiciones de afirmar que mostrar a los demás el producto de nuestra habilidad creativa es un acto de comunicación –en el cual la cámara se convierte en un medio y la obra en portadora del mensaje– a través del cual nos convertimos en fabricantes de piezas que portan un sentido concreto. Ese empeño en dotar a las imágenes que realizamos de un significado que vaya más allá –mucho más allá diría yo– de su función, nos conduce directamente al afán de trascender. Trascender como personas a través de objetos que sobrepasen su propia naturaleza objetual.

[…no es cuestión de realizar fotos originales sino de contextualizar unas imágenes que, muy posiblemente, ya están hechas…]

Diferenciemos entonces entre lo que forma parte de nosotros y aquello que es “accesorio”. Podemos modificar las herramientas, pero no el deseo de mostrar –y por tanto de comunicar– ni la pretensión de ir más allá. Podemos cambiar las temáticas o los tamaños, pero no ese anhelo de contar historias que ha acompañado al ser humano desde el origen de los tiempos. Podemos variar los modos de exhibición, pero no la urgencia de darle a la vida un sentido que sea nuestro, personal, intransferible. Podemos transformar los materiales utilizados, pero no el impulso de gritarle al universo entero lo mucho que necesitamos a los demás. Podemos cambiar de registro y de soporte, pero creo que jamás esa necesidad última de encontrar una identidad a través de aquellos que nos rodean ni de ir más allá de una existencia a veces demasiado mecánica e insustancial.

Un fotógrafo intenta tocar el alma de los demás a través de sus propias fotos, @Javier Vegas

Ahora llegamos al final del camino y nos encontramos con el deseo de contar y cierta inquietud para con la vida que nos lleva a un intento de trascendencia. Así pues, ¿por qué hacemos fotos? Pues bien, yo creo que para comunicarnos con los demás y para darle un significado concreto a la vida. Esto es, creo yo, lo que hacemos de una forma u otra todos los fotógrafos: transformar una experiencia en un artefacto visual que nos ayude a interpretar el mundo –a darle un orden, un sentido– con la esperanza, tal vez, de establecer un vínculo emocional con el público. No es nada místico; es lo mismo que hacen a diario miles o millones de personas en todo el planeta. Personas como nosotros que han elegido la fotografía, o cualquier otro medio de expresión, para intentar tocar el alma de quienes les rodean y que ese intento haga su vida algo más plena. Y en todo esto también hay cierta ambición narcisista que, junto con ese deseo de relacionarnos y de buscarle un sentido a la existencia, forman parte del mapa de la identidad humana.

El escritor José Donoso afirmaba que “en el fondo, uno escribe para saber por qué escribe”. Quizá fotografiamos para saber por qué necesitamos hacerlo. En definitiva, entender por qué necesitamos satisfacer ese impulso para sentir que la vida merece –un poco más– la pena. Un impulso que nunca parece ser independiente de las personas que nos rodean.

Yo, desde luego, es lo que persigo cuando hago fotos. Ahora soy consciente de ello y me parece lo más normal del mundo. Tan normal que me resulta increíble no haberlo descubierto mucho antes. Pero claro, hace años estaba demasiado preocupado porque mis imágenes fuesen “artísticas”. Quizá estoy equivocado y hay gente que persigue otras cosas, pero a estas alturas de la vida eso es lo de menos porque no siento ninguna vergüenza en admitir que yo busco a los demás.

Posdata: Con este artículo finaliza la serie “El abogado del diablo”. Quería terminar con esta pregunta –¿Por qué hacemos fotos?– para compensar ciertas aseveraciones negativas en algunos títulos anteriores y dejar constancia de que, a pesar de muchas de las declaraciones que he hecho durante el último año a través de esta serie, yo sigo teniendo más preguntas que respuestas. Quizá tanta afirmación no sea sino un reflejo de mi inseguridad y una manera de esconder mis dudas. Nunca pretendí derribar mitos –quizá alguno– ni verdades consolidadas, sino más bien alentar a los fotógrafos a que reflexionen sobre lo que leen, lo que les dicen y lo que ellos mismos piensan y sienten.

Tradicionalmente el abogado del diablo era la persona –generalmente un clérigo doctorado en derecho canónico– que designaba la Iglesia Católica en los procesos de canonización, y su labor consistía en buscar pruebas y descubrir posibles errores en los méritos de los candidatos al santoral. Si alguien no merecía ser santificado, el abogado del diablo era el encargado de descubrir las causas y los porqués. Yo quería ponerme detrás del muro; en la parte menos complaciente de un mundo que a veces se pinta con colores brillantes y música de carrusel. Quería gritar desde el otro lado que a veces nos dejamos engañar y muchas más fotografiamos con el piloto automático –yo el primero–. Gritar que antes que fotógrafos somos personas, que fotografiar –como no podía ser de otra manera–  implica copiar, que mucho más importante que la luz es el alma y que para cualquier autor, aunque no lo sienta así, los sentimientos son decisivos.

Soy consciente de que no he descubierto nada, pero me quedo más tranquilo después de haber lanzado a los cuatro vientos todas esas ideas que bullían en mi cabeza. En realidad, esta serie nunca pretendió responder cuestiones sino generar más preguntas, porque solo quien se cuestiona lo que hace puede alcanzar su siguiente escalón creativo.

Como con mi propia obra fotográfica, esta es otra manera que tengo de buscar a los demás…

(1) César Aira, “Duchamp se cruzó en el camino de Rimbaud”, ABC cultural, 27-2-2016, pág. 9.

Categorías: Fotografía

‘Miniature calendar’, de Tatsuya Tanaka, un fabuloso mundo en miniatura que nos sorprende cada día

Xatakafoto - Hace 9 horas 25 mins

Brócolis convertidos en árboles, patatas en dunas del desierto, una hoja de lechuga en esa ola gigante soñada por los surferos… Cualquier elemento cotidiano mezclado con muñecos en miniatura cobra magia en las fotografías de ‘Miniature calendar’, un proyecto del japonés Tatsuya Tanaka que diariamente elabora un escenario con estos elementos que fotografía con gran ingenio y extrema sensibilidad.

Confieso que cuando vi las primeras fotografías de este proyecto me cautivaron pero que lo más me sorprendió es saber que se trata de un trabajo a largo plazo, que se va desvelando diariamente. No me gustaría estar en el lugar de este artista que todos los días sin falta tiene que inventarse un nuevo escenario que esté a la altura de las expectativas. Porque, como podéis ver, las fotografías no tienen desperdicio y son terriblemente delicadas y cautivadoras.

Y lo que veis es sólo un ejemplo porque, teniendo en cuenta que lleva desde abril de 2011, una foto al día... Echad las cuentas vosotros mismos. El proyecto se puede seguir en su web y en los diferentes canales en los que está presente, pero también se han plasmado en dos libros que, eso sí, están escritos en japonés. Sin duda, a partir de ya Tatsuya tiene un seguidor más ¿vosotros qué opináis?

‘Miniature calendar’ | Página web | Instagram | Facebook

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Fotografías de Tatsuya Tanaka reproducidas con permiso del autor para este artículo

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Categorías: Fotografía

Shin Noguchi

Fotógrafos en la red - Hace 10 horas 26 mins

Shin Noguchi es un galardonado fotógrafo callejero japonés (basado en Kamakura y Tokio) que describe su fotografía callejera como un intento de capturar momentos extraordinarios de emoción, belleza y humanismo, entre el fluir de la vida cotidiana. Tiene un enfoque discreto, poético y enigmático sensible a las sutilezas y complejidades de la cultura japonesa sin utilizar puestas en escena ni posados.

© Shin Noguchi

La fotografía callejera siempre proyecta la "verdad". La verdad de la que hablo no es necesariamente lo que veo, sino lo que existe en la sociedad, en la calle, en la vida de la gente.  Siempre intento capturar esta realidad por encima de mis propios valores y mi punto de vista y perspectiva personal.

Biografía

Shin Noguchi es un diseñador gráfico y fotógrafo callejero freelance con sede en Kamakura y Tokio, en Japón. Es miembro del colectivo internacional de fotógrafos callejeros Street Photographers. Describe su fotografía callejera como un intento de capturar momentos extraordinarios de emoción, belleza y humanismo, extrayéndolos del flujo de la vida cotidiana. Tiene un enfoque discreto, poético y enigmático que es sensible a las sutilezas y complejidades de la cultura japonesa.

Shin Noguchi fue capturado por la fotografía tras leer el libro A l’est de Magnum 1945-1990 de Magnum Photos en su adolescencia y le hizo presente la fotografía de la calle por primera vez. Antes de ver ese libro, pensaba que el arte y el documental eran opuestos entre sí. Sin embargo, en este libro expresaban su opinión artística como fotógrafos de calle por la habilidad en la toma de elementos tales como la composición y el tiempo, así como la luz y la sombra.

Aunque tiene una absoluta adoración por la fotografía clásica en ByN de Henri Cartier-Bresson, cree que uno no se desarrolla como artista simplemente imitando a tus maestros. Como alguien que captura el presente, trata de usar los colores como elementos principales para expresar la calle como es: un momento intrigante visto allí, la belleza de la gente viva y de elementos como la luz y la sombra, las conexiones interesantes entre cada elemento, que se pueden generar mediante la adición de capas, …

Utiliza una Leica M9 para digital y una Yashica 35 GX para película. Ha obtenido numerosos premios, como el 1º premio en la Leica World Street Photography Competition de 2012 y en el Prix Talents MAP Toulouse Festival de 2014. Su obra ha aparecido en MAP Talent, Liberación, The Independent, Leica Camera y muchos otros medios.

Referencias
        Libros
        Categorías: Fotografía

        Adobe se toma en serio su Lightroom para móviles y presenta unas actualizaciones muy interesantes

        Xatakafoto - Mié, 19/07/2017 - 16:24

        Hace ya un par de años que os hablábamos de la salida de una versión para móviles del popular Lightroom de Adobe. En este tiempo ha ido ofreciendo varias actualizaciones que han mejorado la experiencia del usuario y con la nueva está cada vez más cerca de alcanzar a su versión de escritorio.

        Si hace poco que te has descargado la aplicación este artículo que nuestro compañero Fernando Sánchez publicó hace cuatro meses te ayudará en los primeros pasos, en ese artículo aún no conocíamos las novedades que ahora implementa Lightroom:

        El nuevo pincel selectivo, nos permite la ampliación de la zona seleccionada de las imágenes para retocarlas, ofrece tres posibilidades, la selección de pincel, la selección radial y la selección lineal.

        Hemos empezado por la selección lineal, los usuarios acostumbrados a utilizar el "filtro graduado" de la versión de escritorio comprobarán que la herramienta funciona prácticamente igual: arrastramos teniendo en cuenta que el efecto se aplica con más intensidad en la zona en la que iniciamos el degradado.

        Al decidir la zona podremos seleccionar en la parte inferior el retoque que queremos hacer, nosotros hemos modificado la luz y luego hemos decidido probar la selección radial, al igual que la herramienta anterior esta es igual que otra de Lightroom, en la versión de escritorio se llama "filtro radial" y funciona de manera muy parecida. Con esta herramienta podemos aplicar los efectos a la circunferencia que diseñemos o invertirlos y que se apliquen a toda la imagen menos a la zona seleccionada.

        Por último el pincel, nos permitirá modificar los mismos parámetros que las herramientas anteriores pero con mayor libertad de movimiento. Es muy útil para modificar pequeñas zonas de la imagen, podremos modificar el tamaño, la densidad y marcar el porcentaje de "desvanecer" que deseamos.

        Otra de las novedades que incorpora esta actualización es la nueva pestaña detalles, con las que podremos enfocar y aplicar un filtro de reducción de ruido.

        Algo que no hemos podido probar es la última de las novedades, Adobe asegura que en los iPhone con 3D Touch (en iPhone 6s y posteriores) al aplicar una modificación el efecto variará según la presión aplicada. También se beneficiarán de esta funcionalidad los usuarios de de iPad Pro que trabajen con el lápiz de Apple.

        Lightroom para | iPhone | iPad | Android

        Más info | Adobe

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        Categorías: Fotografía

        ¿Interesa aprovechar las previsualizaciones inteligentes de Adobe Lightroom?

        Xatakafoto - Mié, 19/07/2017 - 12:00

        Las previsualizaciones inteligentes de Adobe Lightroom están presentes, si mis fuentes no fallan, desde la versión 5. Pocas veces las uso, más que nada porque siempre estoy justo de espacio en los discos duros, pero estos días me he lanzado a hacer pruebas para ver si pueden formar parte de mi flujo de trabajo. Hoy vamos a ver cómo usar las previsualizaciones inteligentes de Adobe Lightroom.

        Las previsualizaciones inteligentes solucionan -o son un parche- uno de los grandes problemas de Adobe Lightroom. Cuando se crea el Catálogo, se establece un vínculo inseparable entre el original y la copia que vemos. Si por algún motivo se pierde el enlace, la copia no vale para absolutamente nada:

        La importación de fotografías a su catálogo establece un enlace entre el catálogo y el archivo físico. La fotografía puede estar alojada en una unidad interna o externa. En las versiones anteriores de Lightroom, podían editarse imágenes que se encontraran en unidades conectadas a Lightroom.

        Las previsualizaciones inteligentes

        Como muchas cosas del programa, tienen cosas positivas. Por un lado permiten, en teoría, que el funcionamiento del programa sea más rápido, sobre todo si hacemos previsualizaciones mínimas. Y evitan que nos veamos obligados a llevar siempre con nosotros el original de la fotografía aunque no estemos trabajando con él.

        Si nos olvidamos el disco duro en el que está almacenado el original, o lo cambiamos de sitio sin avisar debidamente, el programa se queda bloqueado y no sabe qué hacer con el archivo. Sí, es verdad que evitamos tocar el original hasta el final, pero siempre lo tenemos que tener presente si queremos hacer cualquier cosa.

        Fotografía con previsualización inteligente

        Este conflicto se acaba con la creación de las previsualizaciones inteligentes. Como podemos leer en la página de Adobe:

        las previsualizaciones inteligentes permiten editar imágenes que no estén físicamente conectadas a su equipo. Los archivos de previsualización inteligente tienen un nuevo formato ligero y más pequeño que está basado en el formato de archivo DNG de menor calidad.

        El único problema que personalmente le veía es el espacio que puede llegar a ocupar en nuestros sufridos discos duros, pero después de leer a Scott Kelby, me plantee hacer una prueba y ver si las cinco razones que da para utilizar las previsualizaciones inteligentes son realmente definitivas para empezar a utilizar las previsualizaciones inteligentes.

        No hace falta llevar los originales siempre con nosotros

        Creo que es la razón más poderosa. Mis originales están en discos duros externos. Cuando estoy de viaje o con un curso tengo que llevármelos o acordarme de grabar los que me interesan en un pendrive. Y eso supone tiempo, y si vas justo puede que no te lleves todo lo que necesites. Eso sí, si quieres trabajar con esa fotografía en otro programa, será imposible, porque solo se entiende con el propio Lightroom.

        Si eres de los míos, que primero revelas en Lightroom y luego terminas la imagen en Photoshop, esto no te servirá en absoluto. Pero si tienes miles de imágenes para clasificar y quieres aprovechar el tiempo, puedes hacerlas inteligentes, catalogarlas, un revelado básico y luego cuando llegues a casa se sincronizarán automáticamente en cuanto conectes el disco duro externo.

        Ocupan menos espacio

        Si estás como yo, preocupado por el espacio físico en el disco duro, tengo que decir que realmente ocupan muy poco espacio en comparación con los RAW originales. Pero pesan más que un sencillo catálogo con previsualizaciones mínimas.

        Para este artículo he creado un Catálogo nuevo con dos carpetas de 147 fotografías. El tamaño de las previsualizaciones elegido ha sido Mínima, pero en la importación he marcado la opción Crear previsualizaciones inteligentes. Lo primero que me ha llamado la atención es el tiempo que ha tardado el programa en crearlas, ni más ni menos que seis minutos frente a los escasos segundos que ha tardado en importar las previsualizaciones mínimas.

        Espacio que ocupan las previsualizaciones inteligentes

        El tamaño final es verdad que es mínimo, tan solo 159 MB frente a los 5,27 GB de los originales. El catálogo solo ocupa 27,5 MB. De nosotros depende que nos interese gastar todo ese espacio. O a lo mejor lo vemos como una inversión para el futuro. Lo que sí he notado es que la revisión de los archivos es igual de rápida, o lenta, que si no contamos con las previsualizaciones inteligentes.

        Permiten hacer panorámicas y HDR

        De nuevo otra ventaja sobre el papel. Si no contamos con los originales no podemos aprovechar las virtudes de la función de Combinación de fotografías. Con las previsualizaciones inteligentes la cosa cambia. Dicha función se activa y nos permite crear un nuevo documento DNG para trabajar posteriormente con él en el módulo Revelar.

        La verdad que este punto resulta interesante. Muchas veces nos encontramos con cientos de archivos que hemos guardado para hacer esa panorámica soñada y nunca hemos encontrado tiempo de sentarnos en el ordenador para crear la fotografía que nos retire. Ahora, en nuestra casa rural, apartamento de la playa o casa de los amigos o de la suegra, en las horas de la siesta podemos hacer por fin esas mil panorámicas y HDR que tenemos pendientes.

        Son una copia de seguridad de nuestros archivos

        Creo que aquí está la verdadera razón de la existencia de las previsualizaciones inteligentes. Si las tenemos y perdemos nuestros originales, podemos hacer una copia en jpeg o en TIFF, de nuestra extintas fotografías. Y siempre al tamaño de la importación que hicimos.

        No será el tamaño original, ni mucho menos el RAW original, pero al menos tendremos una copia de nuestras fotografías perdidas. De un archivo perdido, con toda la intención, he conseguido una copia en TIFF de 16 bits de 2560x1707 px. No podré hacer un póster de ella, pero sí tener un buen recuerdo.

        Son tan fáciles de crear como de destruir

        Si al final decides pasarte al lado de las previsualizaciones inteligentes siempre te puedes arrepentir. Crearlas es tan fácil como destruirlas. No hay mayor problema. Durante la importación podemos marcar la opción Crear previsualizaciones inteligentes. Pero si no lo has hecho, justo debajo del panel Histograma, puedes pinchar en donde pone Fotografía original para crearlas. También existe la posibilidad de seguir la ruta Biblioteca>Previsualizaciones>Crear previsualizaciones inteligentes.

        Para crear o destruir

        Y para deshacerse de ellas seguiremos los mismos caminos y rutas que hemos hecho para crearlas. No hay mayor misterio.

        Espero que este artículo sirva para ver si os interesa trabajar o no con las previsualizaciones inteligentes. Yo las usaré de forma puntual cuando dé cursos solo de Adobe Lightroom y no tenga mucho espacio en mi portátil o en el pendrive de turno. Creo que no tienen más relevancia. Pero que cada uno decida.

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        Categorías: Fotografía

        Adobe actualiza Lightroom Mobile con nueva interfaz y pincel selectivo

        DSLR Magazine - Mié, 19/07/2017 - 10:00

        Adobe acaba de anunciar una actualización mayor para Lightroom Mobile, su aplicación de revelado para las plataformas móviles, que estrena un nuevo pincel selectivo para iOS y una nueva interfaz para Android.

        Gracias a la nueva funcionalidad de pincel selectivo, se puede seleccionar una zona de la imagen a editar para aplicar los ajustes deseados de forma local. Además, en el caso de utilizar uno de los últimos modelos de iPhone –6s o superior–, se podrá hacer uso del sistema de presión 3D Touch del que disponen estos terminales móviles para variar el efecto del ajuste en función de la presión ejercida. El mismo resultado puede obtenerse mediante el Apple Pencil de los últimos iPad Pro.

        En referencia al iPad Pro, Adobe también estrena una nueva interfaz para la tableta más potente de Apple, para poder exprimir aún más el potencial de este dispositivo, que en su última revisión de 2017 es capaz de competir de tú a tú con ordenadores portátiles similares, en cuanto a potencia de cálculo se refiere.

        Lightroom Mobile también estrena nueva interfaz para el iPad de Apple © Adobe

        La versión de Lightroom Mobile para Android también ha sido profundamente actualizada, para ofrecer al usuario una interfaz más rápida y eficaz. Este rediseño ha sido llevado a cabo desde la base, según detalla la compañía, para conseguir una experiencia de uso más acorde con las expectativas del sistema operativo de Google para móviles.

        Más información en la nota de prensa oficial y en la página de descarga de Adobe Photoshop Lightroom para iPhone, iPad y Android.

        Categorías: Fotografía

        ‘Corpus’ de Antoine D´Agata – Crónica

        DSLR Magazine - Mié, 19/07/2017 - 09:00

        El protagonista de La Náusea, novela de Jean-Paul Sartre, lleva el mismo nombre del artista que hoy nos ocupa, Antoine D’Agata (1961, Marsella, Francia). Éste detalla meticulosamente sus impresiones sobre lo cotidiano, esos menesteres banales del ser humano que conforman la rutina propia del vivir. Cansado de viajar por el mundo, en su retirada a Bouville, comienza a escribir su propio diario personal. “Pienso que este es el peligro de llevar un diario: se exagera todo, uno está al acecho, forzando continuamente la verdad“(1). Y en ese proceso literario, comienza a tejer un profundo sentimiento de repugnancia hacia el mundo; su diario se convierte en una constatación, un sentimiento de vacío existencial. (…)

        El tiempo de un relámpago. Después de ello, el desfile vuelve a comenzar, nos acomodamos a hacer la adicción de las horas y de los días. Lunes, martes, miércoles, abril, mayo junio, 1924, 1925, 1926: esto es vivir” (2).

         

        La presencia del texto como elemento expositivo es aquí fundamental para entender el planteamiento e intención del autor. © Albedo Media

        Náusea, siente el personaje de la novela de Sartre, como si el mundo fuera irrespirable; para Antoine, es la absurdidad de la propia existencia, una enfermedad endémica de la vida moderna. “Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos” reconoce Antoine asombrado por el descubrimiento de su propio hastío, de su profunda desidia existencial y política.

        Náusea y otras emociones, a veces contradictorias, también nos puede provocar Corpus de Antoine D’Agata, una exposición que con toda la intención, no pretende pasar desapercibida. D’Agata cuestiona la existencia humana, la explora en primera persona y nos la devuelve como un reflejo de un espejo, cargado de una realidad oculta y sibilina.

        Hileras de imágenes sin enmarcar, potenciando su concepción de serie © Albedo Media

        El deseo, fotografiado desde la desesperación; en la periferia de la vida, a veces sin ser vida. Sexo desgarrado, cuerpos que se mueven, alimentados únicamente por la metanfetamina; como una danza mortuoria, los cuerpos follan, no existe humanidad, sólo cuerpos, trozos de carne en movimiento. Y lo extremo como resistencia, como rebelión pero desde casi lo imposible, en el límite de lo posible… y Antoine sentencia: “El fin del hastío en el vértigo epidémico del vicio como principio de vida, de conocimiento y de existencia”.

        En esos límites vitales se sitúa el trabajo de Antoine D’Agata, personaje asumido dentro de sus imágenes, con la responsabilidad propia de un mártir de guerra.

        A menudo mi trabajo ha sido mal entendido, reducido a una simple estética. Y eso es frustrante, porque lo que persigo es una dimensión política, teórica, y una ambición de destruir la fotografía tal y como la conocemos, pero la gente prefiere hablar del romanticismo de la noche, de la autodestrucción, de la droga…

        Antoine D’Agata descubre la fotografía a partir de un viaje a México, mientras acompañaba a un amigo, enfermo terminal de sida, que lo fotografiaba todo compulsivamente en un intento de contener cada vivencia de su último viaje; era la necesidad extrema de querer capturar cada instante, paisaje y mirada. La vida de su amigo se agotaba y la fotografía se convierte en una herramienta que le permitía atestiguar lo poco que le quedaba de existencia.

        © Antoine D’Agata

        A partir de esta experiencia, Antoine adopta la fotografía como una herramienta poderosa que le permite documentar lo extremo; desde el exceso del sexo y las drogas pero también desde lo emocional. La fotografía le ayuda sobrevivir, poder regresar a la superficie. Es su posicionamiento en el mundo, una forma de resistencia frente a un sistema social, económico y político que promueve y a la vez oculta lo más miserable del ser humano.

        En aquel tiempo solo me interesaba ir hasta el final, siempre que al final hubiera una revolución, una guerra, siempre en los márgenes, siempre en el ámbito de la noche, así que cuando apareció en mi vida la fotografía lo hizo a partir de esos mismos elementos. Sigo en ello: es un rollo político… un acto de afirmación de cierta violencia criminal, viciosa, narcótica y sexual contra la otra violencia, la económica, que degrada a millones de seres humanos sin que ni siquiera se den cuenta. Es la violencia de los que no tienen nada contra la violencia del sistema que les niega como seres humanos”.

        Yo no soy fotógrafo” ha repetido Antoine D’Agata en más de una entrevista, a pesar de formar parte de la cantera de Magnum, “la fotografía es una manera de confrontar la realidad, de ser parte de ella, de tomar una posición“. También una manera de provocar al espectador, dañar, generar rechazo; Antoine nos pone en alerta, existe otro mundo y él lo relata en primera persona.

        La exposición alberga una serie de vídeos que completan junto con los textos al conjunto de imágenes presentes como constante seriación en las paredes . © Albedo Media

        Para el historiador Didi-Huberman las imágenes son un espacio de lucha; a través de la fotografía las imágenes toman partido, se posicionan y se rebelan. El trabajo de Antoine D’Agata incomoda, genera cierto desasosiego, una violencia perturbadora; conflictos éticos y morales, náusea y vacío existencial. Se presenta como una gran bofetada que el espectador no puede esquivar. Su relación con las prostituta, con las que se autoretrata mientras follan de manera pasional y desesperada; esos retratos de mujeres consumidas hasta la extenuación por una vida de la que es imposible salir ilesa; Antoine hace crónica de una muerte en vida. Y a pesar de toda la sordidez, de lo más miserable, del aire nauseabundo, aparece la dignidad como un elemento rebelde, una ínfima y triste dignidad en ese breve sentir, como sentencia una de las retratadas, “aunque sea dolor pero sentir algo”.

        La propia sala cuenta con sus guiños y sus juegos espaciales © Albedo Media

        En Corpus, Antoine D’Agata presenta una instalación con 302 autorretratos, grandes textos y varios audiovisuales. Su obra fotográfica en general, se caracteriza por esa estética de imágenes movidas y medio borrosas que lo relacionan con las pinturas de Francis Bacon. Aunque en Corpus sus autorretratos, en cierta forma, recuerdan más a Saturno devorando a sus hijos de Goya, donde un enorme cuerpo devora a otro más pequeño; la presencia de los cuerpos en los autorretratos de Antoine a veces muestra esa relación de cierto sometimiento, donde siempre hay un cuerpo más frágil.

        © Antoine D’Agata

        Muchas de las imágenes son en blanco y negro, con mucho grano y bastante contraste pero también abundan las imágenes oscuras con colores saturados. La mayoría de las fotografías que se exponen son de pequeño formato y se presentan alineadas, una al lado de la otra, como fotogramas que alimentan esa perturbadora sensación de repetición; a veces da la sensación de estar dentro de un bucle obsesivo de cuerpos movidos, entrelazados violentamente, que repiten una y otra vez la misma acción.

        Grandes murales presentados como una radiografía, nos invita a no quedarnos en la superficie; el trabajo de Antoine D’Agata es complejo y debe ser analizado más allá de su relación con el sexo y las drogas. Sus imágenes contienen cierta violencia, generan impotencia pues explora un mundo sórdido de una manera extremadamente sincera. Lo enfermo y lo crónico, acompañan al deseo como elemento vital. Deseando desear, placer y dolor se conjugan, el miedo está presente en todas sus imágenes y los grandes textos colgados en la sala acompañan como mantras, desvelan frases aparentemente delirantes, parece un ido o un loco que escribe compulsivamente desde lo más oscuro de su ser.

        © Antoine D’Agata

        No podemos pasar por alto las proyecciones audiovisuales, donde prostitutas, en sus propios idiomas, hablan de sus rutinas o más bien ruinas existenciales; de su relación con Antoine, del sexo, del dolor, el vacío, la enfermedad… es quizás lo más emocionante de toda la muestra, realmente duele ver y escuchar reflexiones tan crudas.

        Toda la muestra aglutina texto e imagen expuesta de tal forma que el espectador se sienta invadido, apresado por toda esa cantidad de emociones dispares. El montaje está absolutamente intencionado, existe por parte de Antoine mucho control en la sensación general que pretende provocar.

        Detalle de la exposición © Albedo Media

        Por otro lado, ni las fotografías expuestas ni las proyecciones audiovisuales, muestran cartelas que permitan ofrecer alguna información extra, detalle técnico o biográfico de la obra. En el caso de los videos, quizás se echa en falta algo de información sobre la identidad que tienen esas mujeres que, de una manera muy íntima, narran cuestiones muy personales.

        Aunque la expresión suene ya manida, la exposición no deja indiferente a nadie, pues en la premisa vital de Antoine D’Agata está la de usar la fotografía no como un elemento que muestra una realidad, sino como una forma expresiva de hacernos partícipe, involucrarnos en esa realidad.

        “Lo importante no es como el fotógrafo mira al mundo, sino su íntima relación con él”.

        Corpus es una exposición que pertenece a la vigésima edición de PHotoEspaña, enmarcada dentro de la selección “Carta Blanca” realizada por Alberto García Alix bajo el título La exaltación del ser; donde además se incluyen dos exposiciones más de los trabajos de Paulo Nozolino y Pierre Molinier.

        La muestra se podrá visitar hasta el 24 de Septiembre el en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

        1 – Sartre, Jean-Paul, La Náusea, pag 13.

        2 – Sartre, Jean-Paul, La Náusea, pag 65.

        Categorías: Fotografía

        ‘Abandoned: Hauntingly Beautiful Deserted Theme Parks’ de Seph Lawless, los parques de atracciones también pueden dar miedo

        Xatakafoto - Mié, 19/07/2017 - 09:00

        Si uno piensa en un parque de atracciones (o parque temático) seguramente lo primero que se le viene a la cabeza es un sitio luminoso y lleno de color, un mundo irreal creado para la diversión de niños y mayores. Claro que no todos los parques son iguales o, mejor dicho, no todos tienen la misma suerte. Algunos de ellos no llegaron a funcionar y fueron abandonados y han acabado convirtiéndose en un lugar tenebroso que Seph Lawless ha plasmado en ‘Abandoned: Hauntingly Beautiful Deserted Theme Parks’.

        Seph Lawless es en realidad el seudónimo de un “artivista” (palabro resultado de mezclar “artista” y “activista”) que se dedica a denunciar la injusticia y la opresión a base de creatividad. Activista político y periodista gráfico, en los últimos años se ha destacado por documentar extensamente lugares abandonados de todo el mundo, en especial de su país, los Estados Unidos. Con sus fotografías de lugares abandonados (centros comerciales, fábricas, hogares…), Lawless ha trata de mostrar a sus conciudadanos la otra cara de la decadencia humana mostrando un país “devastado por la decadencia económica, el desempleo galopante, las ejecuciones hipotecarias…”.

        Toda una serie de retratos inquietantes que van un paso más allá con su último proyecto en el que ha puesto el acento en unos lugares que forman parte del corazón del entretenimiento estadounidense, los parques de atracciones. Así, Lawless ha retratado un buen número de parques abandonados por algún motivo, normalmente por falta de rentabilidad, que ahora ofrecen un aspecto ruinoso.

        Y no os creáis que son parques cualquiera, porque algunos de los que aparecen fueron creados por la propia Disney como parte de Walt Disney World, en Orlando (Florida), el que es actualmente el mayor complejo de parques temáticos del mundo. Es el caso del parque Disney River Country, que tras inaugurarse en 1976 lleva quince años abandonado dejando que la vegetación se apodere de todo.

        El proyecto se ha convertido en el libro ‘Abandoned: Hauntingly Beautiful Deserted Theme Parks by Seph Lawless’ que se puede conseguir en Amazon y ofrece más de doscientas fotografías de estos parques que resultan tan inquietantes como las que veis adjuntas.

        Seph Lawless | Página web | Instagram | Facebook

        En Xataka Foto | ‘Souvenirs’, de Michael Hughes, el fotógrafo que crea “ilusiones ópticas” con recuerdos de los sitios turísticos que visita

        Fotografías de Seph Lawless reproducidas con permiso del autor para este artículo

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        Categorías: Fotografía

        Efectos y ¿defectos? de los formatos anamórficos (VIII) – Ópticas clásicas

        DSLR Magazine - Mié, 19/07/2017 - 09:00

        En esta nueva entrega hablaremos de las consideraciones prácticas para el manejo de ópticas anamórficas clásicas. A día de hoy, es posible encontrar –en algunas casas de alquiler– ópticas anamórficas añejas, que llaman la atención de numerosos directores de fotografía por su carácter icónico. Cada vez es más frecuente que empresas auxiliares, dedicadas al mantenimiento y la reparación de objetivos, fabriquen elementos mecánicos y barriletes nuevos para adaptarlos a estas ópticas antiguas, facilitando la operación con ellas en un entorno de rodaje actual. Aun así, hay que seguir teniendo en cuenta una serie de pautas básicas necesarias para trabajar en condiciones con ellas. En nuestro anterior artículo especificamos de forma genérica cuáles eran las características ópticas típicas de las ópticas anamórficas clásicas. Gran parte de las mismas –las distorsiones geométricas, las aberraciones cromáticas y la escasa profundidad de campo– se pueden minimizar cerrando unos pasos la apertura de diafragma.

        Las ópticas anamórficas presentan lo que se conoce como un “campo de enfoque curvo”, que funciona de modo parecido a como lo hacían las pantallas curvas en las salas de formato Cinerama. Si no se expone con una apertura de diafragma moderada y abrimos demasiado, ese campo curvo no queda completamente cubierto por la profundidad de campo. Como consecuencia, o bien el centro o bien las esquinas de la imagen aparecerán desenfocadas. Además, en este tipo de ópticas –con cierta solera– existen grandes diferencias de contraste a diferentes aperturas, lo que a su vez afecta a la nitidez perceptual. En la mayoría de los casos, el rendimiento óptico óptimo se alcanza en valores de T4 o T5,6 y la difracción es muy notoria a partir de T11. Las diferencias entre pasos resultan mucho más evidentes que en una óptica esférica.

        William Wyler echa un vistazo por el visor de cámara durante el rodaje de la segunda versión de “Ben-Hur” (William Wyler, 1959). En la imagen se puede apreciar el sistema “MGM Camera 65” desarrollado por Panavision para la Metro Godwyn Mayer. Incorporaba dos prismas en ángulo con respecto al elemento anamórfico original para reducir el “efecto paperas”. De esta manera, se conseguía además un enfoque más sencillo y eficiente y se requería menos luz. Panavision bautizó a este tipo de ópticas “Panatar”. El factor de compresión era de 1,25x por lo que la proporción de aspecto resultante llegaba a 2,76:1. En 1960 Panavision cambió el nombre del proceso a “Ultra Panavision”.

        Las distancias mínimas de enfoque varían entre el metro y medio y los dos metros. Ese es el motivo principal por el cual era tan común el uso de lentes de aproximación en las películas rodadas en formato anamórfico durante su época dorada. El resultado puede resultar estéticamente agradable –o no– al espectador, pero rara vez pasa desapercibido y tiende a distraer la atención del respetable.

        A pesar de la cantidad de años que han transcurrido desde su estreno, nadie se ha atrevido a llevar tan lejos el uso de las lentes de aproximación partidas como Robert Wise y el director de fotografía Richard H. Kline en “La amenaza de Andrómeda” (Robert Wise 1971). Utilizaron esta técnica en 206 planos, nada menos. En algunos incluso añadieron dos lentes de aproximación partidas a la óptica, creando tres zonas diferenciadas de enfoque vertical. Dado el carácter claustrofóbico de la historia, que se desarrolla -en su mayor parte- en el entorno clínico y aséptico de un laboratorio ultra-secreto subterráneo, estas lentes ayudan sobremanera a aislar los elementos fundamentales de la trama -al igual que los científicos deben aislar a contrarreloj un virus alienígena mortal. Por ese motivo, resulta una estrategia efectiva, aunque el público sea consciente en todo momento del aspecto visual “extraño” de los planos. Es difícil que quien haya visto una sola vez esta película no recuerde esa sensación. Tanto Wise como Kline volverían a emplear la misma técnica en más de cien planos en la primera versión cinematográfica de “Star Trek”, aunque no de forma tan evidente.

        Por otra parte, la respiración es tan prominente que conviene reducir los cambios de foco al mínimo. Esta precaución debe extremarse en las escenas de plano/contraplano con diálogo entre dos o más personajes. El abuso del trasfoco puede obligar al público a llevar bolsas de mareo a los cines. Cada óptica anamórfica diseñada y construida durante las décadas de los 50, los 60 y los 70 presenta diferentes características en lo relativo a su rendimiento cromático, su contraste y su resolución –ocurre incluso entre unidades con idéntica distancia focal dentro de la misma serie–. La calidad de estos objetivos varía y es absolutamente imprescindible probarlas de forma exhaustiva antes de decidirse a utilizarlas en un rodaje. De lo contrario, van a suponer, con toda seguridad, un grano en salva sea la parte y nos vamos arrepentir una jornada tras otra.

        Carta de resolución específica para ópticas anamórficas.

        Una vez que hayamos conseguido varias unidades con la misma distancia focal hay que comparar el campo de enfoque –buscando el más plano– y procurar elegir las que presentan mayor contraste y el color más neutro posible, salvo necesidades especiales. Algunas son más cálidas o frías que otras. Para evaluar el rendimiento no basta con usar una bancada de proyección en la empresa de alquiler. Es necesario –también– rodar con cartas específicas que ocupen todo el campo de visión –a todas las aperturas– y –en exteriores– con aperturas muy pequeñas, para comprobar que las palas del diafragma no producen viñeteo en el formato panorámico, algo no tan infrecuente con algunas de las ópticas más antiguas.

        Esquema óptico básico de una óptica anamórfica Lomo 35BAS-2-2 de 150 mm.

        Como ya indicamos en la parte anterior de esta serie, los objetivos anamórficos tienen dos distancias focales. La parte horizontal de la imagen es la más angular y la parte vertical la más tele. Además, cada óptica cuenta con dos puntos nodales –donde convergen los haces de luz al atravesar los elementos–. Uno de esos puntos es para la parte horizontal de los rayos de luz y el otro para la vertical. En esencia, se podría decir que la imagen se captura de forma cuasi-tridimensional.

        El efecto es similar al que obtenemos cerrando un ojo y levantando la mano de manera que se convierta en una figura que se solape a nuestro horizonte de visión. Según acerquemos la mano al ojo que mantenemos abierto cubriremos más superficie del fondo. Si la movemos de lado a lado, revelaremos diferentes perspectivas del horizonte. A pesar de estar utilizando un único ojo obtenemos información sobre la tridimensionalidad del espacio en el que nos encontramos. Una óptica anamórfica está proporcionando al sensor bidimensional de la cámara parte de esa información tridimensional. Una analogía habitual en el sector consiste en afirmar que con las ópticas anamórficas no se trabaja en 2D ni en 3D, sino en “2,5D”.

        El efecto de tridimensionalidad de los rostros también se puede emplear para acentuar la comicidad de un plano, como este de “Irma la dulce” (Billy Wilder, 1963).

        A pesar de los potenciales problemas que presenta su uso, el formato anamórfico se le antoja muy elegante al ser humano. No es neutral, es subjetivo. Modifica ligeramente las escenas, añadiendo zonas desenfocadas y proporcionando sensación de profundidad. Resulta muy atractivo para los rostros y dota a los actores de un aspecto más agradable, interesante, bello y diferente. Cuando utilizamos una óptica esférica telefoto, los rostros aparecen planos, lo que no siempre es favorecedor. La gran presencia que aportan las ópticas anamórficas -en esa misma situación- es uno de los motivos principales por los cuales muchos directores de fotografía escogen trabajar con ellas.

        Las ópticas anamórficas con elemento trasero tienden a ser bastante más ligeras. Incluso un zoom 10x como el Angénieux Optimo 44-440 mm A2S T4.5 (con sus nada desdeñables 7,55 kilos de peso) resulta liviano frente a una posible alternativa con elemento frontal.

        Aquellos objetivos anamórficos que cuentan con un elemento frontal proporcionan el mítico bokeh ovalado del que hemos hablado anteriormente. Los elementos desenfocados más luminosos aparecerán con esa forma. Cuanto más desenfocados estén, más comprimida aparecerá su representación. Cuando la óptica cuenta con un elemento anamórfico trasero, resolveremos gran parte de los posibles problemas a afrontar –ya que la anamórfosis de la imagen se produce después de que la luz haya pasado por el diafragma–. Sin embargo, el resultado será el de una pérdida importante de luminosidad. Algunas de las ópticas anamórficas de nueva hornada de las que hablaremos en nuestras siguientes entregas, tienen elementos traseros y otras son híbridas con cilindros repartidos en diferentes elementos a través del bloque óptico.

        Categorías: Fotografía

        Cómo Dominar el Retrato Fotográfico: La Guía Más Completa

        DZoom - Mié, 19/07/2017 - 08:22

        A todos nos ha pasado. Una de las primeras temáticas que abordamos cuando le cogemos el gusanillo a esto de la fotografía es el retrato. ¿Y por qué? Pues porque pocas cosas hay más expresivas que el rostro de una persona. Como dice el famoso refrán, "la cara es el espejo del alma", y a través de nuestros retratos podemos llegar a conmover a quien observa la fotografía.

        Esta temática, por tanto, es una de las más recurrentes, aunque no por ello deja de tener su complejidad. Conseguir retratos sublimes es algo al alcance de muy pocos, ya que el proceso es bastante más complicado de lo que pueda parecer en un principio. Pero no te preocupes, porque en este artículo hemos querido recopilar todo lo que necesitas saber para que tus retratos fotográficos sean impactantes. Esperamos que te gusten.


        Los Retratos Fotográficos

        foto por Barbara Asboth (licencia CC)

        Un buen retrato es como una receta de cocina. Para conseguir que nuestro plato salga exquisito necesitamos varios ingredientes. Hay que cuidar desde el planteamiento de la sesión fotográfica, hasta el momento de realizar las fotos, y por supuesto, el tratamiento posterior que le vamos a dar a esas imágenes para conseguir unos resultados más atractivos. En esta guía de iniciación al retrato, vamos a ver  punto por punto todo aquello que nos ayudará a mejorar nuestros retratos.


        ¿Qué Necesitamos para la Fotografía de Retrato?

        Hemos decidido hacer una sesión de fotografía de retrato. ¿Qué va a ser lo esencial que vamos a necesitar para poder llevarla a cabo?

        • Un modelo (necesario). Esto es evidente, por supuesto. Si no tenemos a un modelo que aparezca en nuestra fotografía, no hay retrato. Siempre puedes pedirle a un familiar o a un amigo si quiere ser el protagonista de tus fotos. Tú tendrás tu sesión fotográfica de retratos, y él a cambio, se llevará un buen número de fotografías en las que será el absoluto protagonista. Si no tienes suerte en este misión, puedes probar con los retratos robados en una sesión de fotografía callejera. Y por último, otra opción para practicar con la temática de retratos, que te enseñará tanto lo que implica estar delante como detrás de la cámara, es el autorretrato. ¿Quién mejor que tú mismo va entender los que quieres expresar en tus fotografías de retrato?
        • Cámara y objetivo (necesario). Ya tenemos a nuestro protagonista, y ahora necesitamos obviamente una cámara con un objetivo para poder hacer la fotografía. Suponiendo que tenemos una cámara de objetivos intercambiables ¿cuál es el objetivo y distancia focal que deberíamos usar para nuestras fotos de retrato? No hay una respuesta única, por eso tenemos varios artículos que analizan las consecuencias de emplear unas lentes u otras.
        • Luz (necesaria). Ya te hemos comentado mil y una veces que la fotografía es luz. Sin ella, no tenemos foto. Pero teniendo luz, existen muchísimos modos de tratarla y poder conseguir mensajes muy diferentes en nuestra fotografía tan solo alterando la iluminación.

        Bien, teniendo un modelo iluminado y una cámara ya podemos hacer nuestro retrato. Pero por si eres de los que quieren avanzar un poco más, estos materiales extra pueden resultarte muy interesantes.

        • Flash externo (opcional/recomendado). Cuando empezamos con los retratos, normalmente trabajaremos con la luz del sol, o con aquella de la que dispongamos en un interior. Sobre todo en este segundo caso, puede que esa luz sea insuficiente, y un flash externo es el complemento ideal para evitar que esto ocurra. Si estas buscando uno para incorporarlo a tu equipo ésta lista puede serte de gran utilidad.
        • Trípode (opcional/recomendado). No es que sea estrictamente necesario, pero sí que le aportará un extra de nitidez a tus fotografías. Además, si lo que estás pensando es hacer un autorretrato, en ese caso se convierte en un imprescindible. En este enlace encontrarás algunas recomendaciones a la hora de adquirir un buen trípode.
        • Disparador remoto (opcional/recomendado). En el caso del disparador remoto la explicación es la misma que la del trípode. Será imprescindible en el caso de los autorretratos. Aquí tienes unos cuantos si deseas adquirir uno.
        • Fondo (opcional/recomendado). Puedes hacer tus retratos en un exterior, o puedes hacerlos en tu casa. Si optas por la segunda opción, a veces los fondos de los que disponemos no son los mejores para lograr que el resultado final del retrato sea atractivo, por eso puede ser interesante utilizar una tela opaca o echarle un vistazo a fondos como este de amazon.

        Empezando con la Fotografía de Retrato

        foto por Peter McConnochie (licencia CC)

        Si acabas de aterrizar en el mundo de la fotografía, y te has decantado por centrarte en la temática de retratos necesitarás unos cuantos consejos iniciales para meterte de lleno en la materia. Tenemos la cámara lista y preparada para capturar nuestros retratos. Pero... ¿cómo la configuramos? ¿dónde tenemos que enfocar? ¿qué parámetros son los más adecuados para esta temática? Todas estas dudas te las resolvemos en los siguientes artículos.


        Controlando la Iluminación en Nuestros Retratos

        Si hay algo que resulta vital para conseguir buenos retratos es, como te decíamos, controlar la luz de nuestras tomas. Tan solo alterando la iluminación podremos conseguir transmitir un mensaje muy diferente, así como también conseguir que nuestra imagen sea más o menos expresiva. Puedes trabajar con luz natural o con luz artificial en tus retratos. Lo importante es que conozcas lo máximo posible las implicaciones de cada una de ellas, y así las utilices a tu favor.


        Consejos de Composición en Fotografía de Retrato

        La composición va un poco más allá de los parámetros que vayamos a indicarle a nuestra cámara a la hora de hacer la toma. Es más, cuidando la composición podremos lograr un buen retrato incluso con la cámara de nuestro móvil. Analizar los elementos de los que disponemos en la escena y distribuirlos de la mejor forma para tratar de destacar a nuestro retratado va a ser esencial para conseguir una fotografía impactante. A continuación te dejamos los mejores trucos compositivos para sacarle provecho a tus fotografías de retrato.


        Consejos para Dirigir a Tu Modelo

        foto por Leandro Crespi Nuñez (licencia CC)

        Otro punto importante a la hora de lograr un buen retrato es la actitud y la pose con la que aparezca nuestro modelo. Y no nos equivoquemos, no solo depende de él. Sobre todo en los casos en los que nuestro modelo no es profesional, que será en la mayoría de situaciones, es muy importante aconsejar y guiar a nuestro modelo para que se sienta cómodo y relajado, y así conseguir mejores fotografías.


        Tipos de Retrato según el Protagonista

        foto por Thomas Hawk (licencia CC)

        Cuando hablamos de retrato ésta es una palabra muy amplia, por lo que siempre habrá pequeños matices dependiendo del sujeto a quien vayamos a hacerle la foto. No es lo mismo fotografiar a un bebé que hacernos nosotros mismos un autorretrato. Necesitarás consejos propios en función de quién sea tu protagonista, y en esta lista de artículos te los damos.


        Déjate Inspirar con los Retratos Creativos

        ¿Existe el retrato creativo? ¿Qué es? Pues no podemos darte una definición exacta a esta pregunta, ni ejemplos de retratos creativos únicos porque hay muchas alternativas, así que aquí van unos cuantos artículos para que te dejes inspirar.


        Los Mejores Trucos para Retocar Tus Retratos

        foto por Alba Soler (licencia CC)

        Una vez ya tenemos nuestro retrato fotográfico hecho ha llegado el momento de ajustarlo y retocarlo para sacarle un mayor potencial. Esos ajustes pueden ser más o menos agresivos según nuestro propósito. A continuación te dejamos los artículos con los trucos de edición más utilizados en retrato.


        ¿Tienes Algún Consejo Más?

        fot por Igor Gorshkov (licencia CC)

        ¿Te han gustado los consejos que te hemos dado para conseguir mejores retratos? Seguro que hay algún punto que nos hemos dejado... ¿Nos ayudas a completar esta guía? ¿Cuál es el secreto de los secretos en el mundo del retrato? ¡Los comentarios son tuyos!

        Categorías: Fotografía

        Charles Monney

        Fotógrafos en la red - Mié, 19/07/2017 - 08:00

        Charles Monney fue un fotógrafo francés (fallecido en Madrid el 13 de Abril de 1875) que vivió en España más de 20 años recorriéndola con su oficio de fotógrafo de sur a norte y al que se atribuye el primer reportaje de guerra en la península.

        Vista de la ría del Nervión en el primer día del bombardeo durante la segunda guerra carlista (Bilbao, 21 de febrero de 1874). Charles Monney

        Biografía

        Charles Monney Millet (también conocido como Carlos Monney), fue un fotógrafo francés, español de adopción, que vivió en España más de 20 años. Fue uno de esos fotógrafos que decidió dejar de la seguridad del estudio para salir a la calle, como fotógrafo ambulante. Recorrió España desde Córdoba hasta Santander, pasando por Granada, Sevilla, Murcia, Bilbao, hasta morir en Madrid. A él le debemos el primer reportaje gráfico español de un conflicto acaecido en nuestro país: el bombardeo de Bilbao por parte de las tropas carlistas el 21 de febrero de 1874.

        En su recorrido por las ciudades de España, se asoció con otros fotógrafos, como Eduardo Jolivot en Córdoba y  Carlos Mauzaise en Granada. En Bilbao montó un estudio y coincidió con la II Guerra Carlista y el sitio de 4 meses de los carlistas del Bilbao liberal, realizando un conocido álbum sobre este acontecimiento en 1874, con unas 50 fotografías en papel albuminado de 27 × 18 cm y pies de foto manuscritos, encuadernadas en un álbum en gran folio, apaisado y presentado en una caja. Este álbum es uno de lo primeros ejemplos del uso de la fotografía en la documentación bélica que se hicieron en España. A día de hoy se conservan dos ejemplares, uno de ellos dedicado al rey Alfonso XII.

        Estéticamente muy cuidadas y trabajadas, las imágenes que contiene quizás sean las de mayor calidad que se conservan de este conflicto, y en ellas se recogen las diferentes baterías que conformaban el cinturón de seguridad de Bilbao durante la guerra. También se retrata a voluntarios auxiliares y los interiores de los fuertes del Morro y Miravilla, los últimos preparativos de los defensores del fuerte de San Agustín, los batallones populares formados en las calles, la protección de sus edificios más emblemáticos mediante la colocación de sacos terreros o pieles de vacuno, el retrato del General Castillo, jefe de la defensa de Bilbao y una magnifica panorámica del momento exacto en que caen los proyectiles sobre la capital vasca el primer día de su bombardeo. Monney junto con Carrouche y Doistua fueron los grandes retratistas del Ejercito liberal.

        Referencias Libros
        Categorías: Fotografía

        Cómo hacer un HDR en Adobe Lightroom

        Xatakafoto - Mar, 18/07/2017 - 16:00

        Vaya por delante que soy un firme enemigo del mal HDR, una de las mayores aberraciones de la fotografía digital. Hablo de esos efectos pictóricos que tan bien hacen las aplicaciones móviles y las cámaras internamente. Hoy vamos a ver una de las muchas técnicas que hay para conseguir una buena fotografía de amplio rango dinámico, en la que las sombras y las luces están representadas de forma lógica.

        Para la técnica de hoy vamos a utilizar única y exclusivamente Adobe Lightroom. Las últimas versiones tienen la posibilidad de crear directamente, sin pisar Photoshop, un buen punto de partida para lograr que nuestras fotografías tengan sombras y luces con detalles.

        Fotografía expuesta para las sombras

        Porque en esto consiste el HDR, o como prefiero llamarlo, amplio rango dinámico. Es la capacidad de representar en una misma imagen las luces y las sombras con detalle independientemente del contraste que tenga la escena en cuestión. Las cámaras, hoy por hoy, pueden reproducir correctamente o las luces o las sombras en situaciones de alto contraste, jamás las dos a la vez. La idea de esta técnica es simular la visión humana. Por lo tanto no entiendo esa manía de crear engendros forzados con colores saturados y muy contrastados. Si alguien ve así que vaya rápido al hospital oftalmológico más cercano.

        ¿Qué es un HDR?

        Como podemos leer en el blog de Guillermo Luijk, una de las joyas de internet, un HDR o imagen de alto rango dinámico tiene que cumplir las siguientes condiciones:

        1. Proviene de una escena de alto rango dinámico (>8 pasos).
        2. Se ha logrado, por el medio que sea (varias exposiciones, cámara de alto rango dinámico, filtro ND,...), capturar toda la información desde las sombras profundas hasta las altas luces.
        3. Se ha realizado un mapeo de tonos de la información capturada para que ésta resulte visible en el dispositivo de salida (papel, pantalla de ordenador, proyector...).

        > >

        Es muy importante señalar que hacer una imagen HDR no es lo mismo que hacer un mapeo de tonos, algo que la gente suele confundir y que en otro artículo explicaré con más detalle.

        Fotografía expuesta para las luces

        Para poder hacer lo que voy a explicar a continuación necesitamos tener al menos dos fotografías tomadas con diferente exposición (ojo, con cambios en la velocidad de obturación) y en trípode para evitar problemas mayores a la hora de dar forma a nuestra futura fotografía. Es una forma muy básica de explicar cómo conseguir los archivos idóneos para estas cosas, pero para empezar creo que es suficiente.

        Cómo hacer un HDR con Adobe Lightroom

        Voy a utilizar dos fotografías de hace tiempo en uno de los paraísos de Asturias, el parque natural de Redes, en uno de los hoteles rurales más bonitos de aquel lugar, La aldea perdida.

        Las dos fotografías
        1. Seleccionamos las dos fotografías en el módulo Biblioteca. Pinchamos en la primera y Ctrl+clic en la segunda. Ambas deben aparecer marcadas.
        2. Personalmente ajusto ahora, en el módulo Revelar, las Correcciones de lente y la función Upright para ajustar la nivelación de las fotografías. Como las dos fotografías son iguales, puedo hacer clic al lado del botón Sincronizar para activar la sincronización automática en ambos archivos. Es más rápido.
        3. En el mismo módulo vamos al menú Fotografía>Combinación de fotografías>HDR (Ctrl+H).
        4. Automáticamente se abre la ventana de Previsualización de HDR y empieza a generar el futuro archivo. Cuando termine de crearse nos aseguramos de tener marcado Alinear capas y Tono automático. El primero permite asegurar que ambas fotografías casan perfectamente y el segundo hace un revelado automático que luego podemos corregir.
        5. Si hay algún objeto en movimiento en los archivos deberíamos marcar alguna Cantidad de eliminación de fantasmas, pero en este caso pondré Ninguno.
        6. Ya solo queda dar a Combinar.

        Y ya tenemos nuestro HDR. Lightroom crea un archivo nuevo que incorpora al Catálogo de formato DNG, el famoso RAW propietario de Adobe. Pero ahora toca revelar este archivo a fondo con todas sus posibilidades.

        Revelando el HDR
        1. Seleccionamos el nuevo archivo y vamos al módulo Revelar para ajustarlo a nuestro gusto.
        2. La gran diferencia respecto a los archivos normales es que ahora el parámetro Exposición tiene diez pasos de corrección frente a los cinco habituales. Podemos aprovecharlo o no, depende de nuestra pericia en el revelado.
        3. En este caso he intentado recrear con la mayor naturalidad posible la sensación que tenías al entrar en una habitación de piedra y madera con vistas a la montaña.

        Espero que esta primera y sencilla aproximación al mundo de la fotografía de alto rango dinámico os hay gustado y olvidéis de una vez por todas esos efectos diabólicos propios de una noche sin cabeza.

        En Xataka Foto| Cómo conservar el máximo rango dinámico en situaciones de alto contraste

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        La noticia Cómo hacer un HDR en Adobe Lightroom fue publicada originalmente en Xataka Foto por Fernando Sánchez .

        Categorías: Fotografía

        Joan Guerrero – ‘Mi gente, mis paisajes’

        DSLR Magazine - Mar, 18/07/2017 - 12:00

        El pasado jueves 13 de julio nos acercamos al Espai Fotogràfic Can Basté de Barcelona para asistir a la inauguración de la exposición “La meva gent, els meus paisatges” (“Mi gente, mis paisajes”), donde el fotógrafo Joan Guerrero muestra los cambios sociales que ha vivido en su entorno.

        El fotógrafo Joan Guerrero, el pasado 13 de julio en Barcelona © Albedo Media

        Joan Guerrero, nacido en Tarifa en 1940, es uno de los máximos representantes de la fotografía social en nuestro país. A pesar de su origen andaluz, ha pasado la mayor parte de su vida en la localidad barcelonesa de Santa Coloma de Gramanet, a las orillas del río Besòs, a la que llegó en su juventud. Después de unos comienzos difíciles, pudo dedicarse al fin a la pasión de su infancia, y empezó a trabajar para la revista Grama poco antes de llegar a los 30 años de edad. Nacería así el fotoperiodista que hoy conocemos, que más tarde trabajaría en otros periódicos como El Periódico de Cataluña, Diario de Barcelona, El Observador o El País.

        En la conferencia ‘Vivencias de un fotógrafo’ de Joan Guerrero © Albedo Media

        Joan Guerrero repasó su trayectoria vital en la conferencia “Vivencias de un fotógrafo”, celebrada en motivo de la inauguración de su exposición. En ella demostró su gran bagaje artístico, a través de constantes referencias a la música y el cine, que han estimulado continuamente su fotografía. Para Guerrero, la mejor escuela, es la universidad de la calle, aunque también es necesario aprender de los “grandes maestros” –que ahora tenemos fácilmente a nuestro alcance, recalcó–, que ayudan a sensibilizarnos. Puso el ejemplo del fotógrafo Sebastião Salgado, al que ser refirió como el “Beethoven de la fotografía”.

        La motivación interior es, sin embargo, lo más importante para Guerrero. “Ser mejor persona te hace ser mejor fotógrafo”, manifestó. Su compromiso social con su entorno y sus barrios es patente en su fotografía, así como la necesidad de recordar aquellos momentos de transformación, que vivió tan de cerca, para que no queden olvidados. Ese afán por documentar es palpable en Guerrero, aunque siempre desde la humildad y la honradez: “todo el trabajo es válido si es honrado”.

        Exposición ‘Mi gente, mis paisajes’ de Joan Guerrero © Albedo Media

        Para el fotógrafo de origen andaluz, uno de los motivos de la fotografía es informar: “la fotografía necesita de la palabra; no solo la hace andar, sino correr”. De hecho, para Guerrero, la palabra es incluso más importante que la imagen:

        “Un diario sin imágenes podría funcionar; un diario solo con imágenes no sería suficiente para informar” – Joan Guerrero

        Joan Guerrero ha trabajado casi siempre localmente: no hace falta viajar muy lejos para mostrar buena fotografía, con emociones. El fotógrafo busca es tono agridulce en sus imágenes, “esa mezcla de ternura y dolor” a la que se enfrenta normalmente toda persona. El componente social es evidente; en casi todas sus fotografías aparece gente:

        “Sin personas las fotografías parecen postales; son perfectas, y por eso carecen de vida” – Joan Guerrero

        Exposición ‘Mi gente, mis paisajes’ de Joan Guerrero © Albedo Media

        Durante su conferencia, Joan Guerrero estuvo también acompañado de su gran amigo David Airob, conocido fotoperiodista de La Vanguardia. Juntos recordaron el documental “La caja de cerillas“, donde Airob muestra, con gran emotividad, la trayectoria del fotógrafo andaluz.

        Joan Guerrero, junto con David Airob, en la conferencia ‘Vivencias de un fotógrafo’ © Albedo Media

        Airob aprovechó para hacer una crítica del actual panorama del fotoperiodismo, que atraviesa una de las crisis más agudas que se le conoce. Cada vez existen menos profesionales dedicados en este sector, que sucumbe a las mismas presiones económico-financieras que viven muchas empresas. La irrupción del llamado periodismo digital ha traído consigo muchas cosas buenas, pero también otras mucho menos envidiables, como la “cultura del clic” o el clickbait masivo, en detrimento de la calidad de la información. En efecto, muchos de los periódicos actuales están a merced de las presiones de sus grupos empresariales y de sus accionistas: “es necesario que el lector recupere el poder”. Seguramente vivamos un cambio de modelo, en el que la gente esté de nuevo dispuesta a pagar por una información a la altura de sus expectativas.

        Exposición ‘Mi gente, mis paisajes’ de Joan Guerrero © Albedo Media

        La exposición “Mi gente, mis paisajes” se puede visitar gratuitamente en el Espai Fotogràfic Can Basté hasta el próximo 23 de septiembre. La exposición forma parte de una serie de eventos culturales organizados por Fujifilm España.

        Categorías: Fotografía

        Gudak, una aplicación que nos obliga a esperar tres días para conseguir una foto

        Xatakafoto - Mar, 18/07/2017 - 11:00

        Antes de que llegasen esas máquinas super rápidas que entregaban los trabajos en una hora, cuando llevábamos un carrete para revelar sabíamos que teníamos que esperar unos días hasta poder verlas, ahora Gudak nos propone algo parecido con la fotografía digital.

        "Todo educa", ese principio pedagógico parece estar detrás de los motivos por los que nuestra sociedad se está haciendo cada vez más impaciente, inmediata e instantánea, ya que las nuevas tecnologías con las que vivimos día a día nos dan todo y nos lo dan ya. Es casi impensable hacer una foto en vacaciones con nuestro móvil y no verla inmediatamente.

        Hay muchas aplicaciones, software y filtros que emulan la era digital, pero todas contribuyen a la abrumadora inmediatez que el mundo digital nos ofrece. Ninguna, hasta ahora, nos hacía tener que "pensar la foto", ya que nada más terminarla podemos verla y repetirla si no nos gusta. Pero si usamos Gudak esto ya no será posible, ya que no podremos comprobar cómo ha salido hasta unos días más tarde.

        Una vez abierta la aplicación la pantalla de tu teléfono se tapa con lo que sería la parte trasera de una cámara con un estilo que recuerda a los carretes de Kodak. En la parte superior una pequeña ventana hace las veces de visor y en la parte inferior derecha un contador nos avisa cuantas de nuestras 24 fotos llevamos hechas. Sí, has leído bien, la aplicación solo nos permite hacer 24 fotos, como alguno de los carretes antiguos y tendremos que esperar 12 horas hasta poder estrenar un carrete nuevo.

        Gudak

        Pero ¿por qué hay que esperar tres días para poder verlas?, los desarrolladores nos dan en su página web la respuesta: "Los científicos dicen que se tarda tres días en olvidar un recuerdo. Pero si te recuerdas ese tiempo después de tres días, esa misma memoria se grabará en tu memoria a largo plazo, un momento que permanecerá contigo eternamente."

        De momento solo está disponible para iOS, tiene un precio de 1,09 euros y los desarrolladores están trabajando en la solución de algunas quejas de usuarios, como la de que visor que era demasiado pequeño, algo que parece que ya han solucionado.

        Gudak | en iTunes

        Más info | Screw-bar

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        La noticia Gudak, una aplicación que nos obliga a esperar tres días para conseguir una foto fue publicada originalmente en Xataka Foto por Chema Sanmoran .

        Categorías: Fotografía

        Fujifilm X-A10, análisis: sencilla y modesta para iniciarse en el mundo de las mirrorless

        Xatakafoto - Mar, 18/07/2017 - 09:00

        Presentada hace unos meses como la sin espejo más sencilla de la serie X de cámaras sin espejo y objetivos intercambiables, la Fujifilm X-A10 es una cámara que se orienta hacia usuarios sin grandes pretensiones que quieran adentrarse en el campo de las mirrorless sin tener que hacer un gran desembolso.

        Curiosamente estos son los mismos argumentos que aportábamos al hablar de la presentación de la Fujifilm X-A3, que apareció unos meses antes y que se sitúa justo un escalón por encima. Y es que aquel modelo era en principio la puerta de entrada a la familia X de Fuji, pero en algún momento a los ingenieros de la casa se les ocurrió que se podía lanzar una cámara aún más modesta con algunos componentes menos punteros y un precio de venta inferior.

        Externamente la X-A3 y la X-A10 son muy, muy similares, e incluso ambas comparten una pantalla que gira 180º para hacerse selfies cómodamente. Sin embargo, en el caso de la X-A10 la LCD no es táctil, lo que era una de las principales novedades que incorporó la X-A3 respecto a su antecesora, la Fujifilm X-A2. Esto ya empieza a dar una idea de que se trata de un modelo similar pero recortado en prestaciones.

        Aunque el mayor recorte sin duda está en las tripas de la cámara, sobre todo en lo que toca al sensor que en este caso es el X-Trans CMOS II APS-C de 16 megapíxeles efectivos. Es decir, el sensor que llevaba toda la anterior generación de la serie X (probablemente el mismo de la X-A2) que ha sido renovada a lo largo del último año por un nuevo sensor de 24 millones de puntos. Así, parece quedar claro que la X-A10 es un modelo fruto de la reutilización de componentes y ese tipo de cosas tan de moda en la economía actual, pero ¿es eso realmente importante para una cámara de estas características?

        En fin, una vez puestos en antecedentes, esto es lo que nos proponemos responder a continuación en el presente artículo en el que nos metemos de lleno a analizar la Fujifilm X-A10. Aunque antes, como siempre, os ofrecemos las principales características del modelo.

        Fujifilm X-A10: Especificaciones Sensor CMOS APS-C de 16,3 megapíxeles efectivos con filtro de color primario Montura Fujifilm X Sensibilidad 200 a 6.400 ISO (ampliada de 100 a 25.600 ISO) Estabilizador de imagen Compatible con objetivos de tipo OIS Soporte de almacenamiento Tarjetas SD, SDHC y SDXC (UHS-I) Formatos de archivo JPEG (EXIF 2.3) / RAW (formato RAF) / RAW+JPEG Tiempo de exposición (obturador mecánico De 30 a 1/4.000 s Disparo continuo Máximo de 6 fps (aprox 20 fotos JPEG) Monitor LCD TFT de 3 pulgadas (1040K puntos) inclinable con cobertura del 100% (aprox.) Grabación de vídeo máxima Full HD 1920 x 1080 30p Conectividad WiFi 802.11b/g/n Dimensiones 116,9 x 67,4 x 40,4 mm Peso 331 g (con batería y tarjeta de memoria) Precio 549 euros con el objetivo Fujinon Super EBC XC 16-50 mm f/3.5-5.6 OIS II Diseño, construcción y ergonomía

        Ya decimos que externamente la Fujifilm X-A10 es casi calcada a la X-A3, que a su vez era continuista respecto a la X-A2. Lo más notable son un par de ausencias, las de una zapata para conectar un flash externo y la de la rueda para conmutar el tipo de enfoque. A falta de tener ambas en la mano para poder compararlas diríamos que el tamaño es el mismo, lo que corroboramos al mirar sus especificaciones. Más difícil es el tema de la construcción, que a simple vista parece igual pero no podemos asegurar.

        Lo que sí podemos afirmar es que, aunque el material principal de la X-A10 es el plástico, el tacto no es desagradable. La parte de color plata es la que menos nos convence por ser más “plasticosa” pero la inferior de color negro y textura rugosa nos gusta más. Como habréis observado, la cámara tiene ese estilo retro del que hacen gala todos los modelos de Fujifilm y que, aunque va en gustos, resulta muy atractivo.

        Se mantiene el resalte de su cuerpo que hace las veces de grip y ayuda a una mejor sujeción junto a la pieza de plástico negro colocada para que situemos ahí nuestro pulgar. Junto encima de esta pieza tenemos, como en sus antecesoras, una rueda de control que hay que pulsar desde arriba lo que, en nuestra opinión, la hace un pelín incómoda. Sobre todo porque está demasiado pegada a la otra rueda de control, la que está en el extremo derecho de la parte superior de la cámara y que normalmente sirve para la compensación de exposición.

        Esta disposición permite que ambas ruedas se puedan usar con el mismo dedo, el pulgar, aunque a nuestro juicio sería más cómodo separarlas. En cualquier caso, gracias a ambos elementos es posible manejar la cámara totalmente en manual, algo que agradecemos no se haya eliminado.

        Siguiendo con sus características externas, hay que hablar de la pantalla que también es igual que sus antecesoras. Es decir, tal y como hemos contado, permite un giro de 180º que posibilita hacerse autorretratos fácilmente, aunque para ello no sólo hay que girar la pantalla sino también darle un pequeño “empujón” hacia arriba. Esto es algo que nos resulta un poco desconcertante cuando lo hacemos por vez primera, pero que no tiene mayor relevancia, salvo quizá porque nos hace pensar que el sistema que permite girar la pantalla puede ser más endeble de lo que nos gustaría.

        Por lo demás, es una cámara relativamente pequeña, pero cuenta con un hándicap importante por lo que se refiere al objetivo. El de serie, un Fujinon Super EBC XC 16-50 mm f/3.5-5.6 OIS II, tiene un tamaño relativamente grande. El conjunto de cámara y óptica resulta muy equilibrado, pero el tamaño total hace que no sea precisamente una cámara de bolsillo, algo que podría desanimar a posibles compradores.

        Desde nuestro punto de vista a esta cámara le vendría muy bien un objetivo similar al que portan varias Panasonic, una óptica de distancia focal similar pero que se pudiera plegar de tal manera que cerrado ocupara muy poco espacio. Por ejemplo, la Fujifilm X-A10 nos recuerda bastante a la Lumix GX800 que analizamos hace no mucho y que tenía la ventaja de apenas ocupar espacio con el objetivo plegado.

        Es muy posible que al tratarse de cámaras con sensores sensiblemente diferentes (el de la Fuji es APS-C, cuya tamaño físico es bastante mayor que el Micro 4/3 de la Lumix) no se pueda diseñar una lente de este tipo. Como también lo es que, comparando ambas, la Fuji supere en calidad de imagen a la Panasonic (habría que probarlo pero es una hipótesis plausible), pero nos parece que, como decíamos al principio, esto es algo que no parezca ser crucial para el público potencial de la cámara, mientras que un tamaño más compacto creemos que sí lo es.

        Prestaciones y manejo

        Siendo una cámara “modesta”, mantiene muchas de las características de sus hermanas mayores, lo que significa que ofrece buenas prestaciones. Realmente no echamos en falta nada más allá de las ventajas que podría aportar la pantalla táctil. Ventajas que sobre todo podrían aprovecharse para los selfies, donde el modo de enfoque con prioridad a los ojos no nos parece suficiente y sería ideal poder contar con distintas opciones que dieran más flexibilidad a esta característica.

        Quizá, para los tiempos que corren, alguno eche en falta la opción de grabar vídeo 4K, pero no es Fuji una marca que se esté destacando por esta característica que sólo poseen las cámaras de gama más alta. A cambio sí que incluye conectividad WiFi, distintos modos de enfoque, limpieza del sensor, estabilizador incorporado, una velocidad de ráfaga suficiente para la mayoría de ocasiones (hasta 6 fps) y los típicos modos de simulación de película de todas las cámaras Fuji, además de filtros avanzados de esos que suelen llamarse creativos.

        Fujifilm X-A10 a 1/10 seg, f/22, ISO 200 y a 16 mm

        El hecho de que la cámara se cargue directamente conectada al cargador tipo móvil es algo que cada vez es más habitual y que puede gustar o no. Ciertamente el cargador así es más ligero pero, a cambio, cargar una segunda batería de apoyo es un problema. La autonomía por cierto nos ha parecido buena, habiendo cumplido nuestras jornadas de prueba sin que se agotara la energía.

        En cuanto al manejo, es una cámara sencilla de utilizar, sobre todo teniendo en cuenta el público al que se dirige. Los menús son algo farragosos, siguiendo el estilo de la casa, pero esto es algo habitual y que difícilmente tiene solución dado que en alguna parte hay que situar todas las funciones que ofrece la cámara.

        Fujifilm X-A10 a 1/13 seg, f/3,5, ISO 1600 y a 16 mm

        El enfoque es todo lo rápido y preciso que se puede esperar de una cámara de esta categoría, que es bastante, sin que tengamos pegas que ponerle en este sentido. Por otro lado la calidad de la pantalla es muy buena y su brillo hace que podamos usarla sin problema incluso en condiciones de mucha luz. Esto ayuda a que no echemos tanto de menos contar con un visor, aunque esto es relativo, porque si tienes problemas de vista a corta distancia sin duda que sí lo harás.

        Ruido y calidad de imagen

        Llegados a este punto hay que retomar el asunto del sensor que, si recordáis, decíamos era de una generación anterior. Sin embargo, no sólo no se echa de menos un captador de imagen más resolutivo sino que estamos hablando de uno que hasta hace nada era el que llevaban las mejores cámaras de esta casa y del que hemos alabado su calidad en numerosas ocasiones.

        Recorte al 100% de una fotografía. Fujifilm X-A10 a 1/125 seg, f/4,5, ISO 200 y a 16 mm

        Lo cierto es que el resultado de las pruebas realizadas es muy bueno en cuanto a calidad de imagen, nitidez, gama dinámica y reproducción del color, cualidades todas ellas de las que vienen haciendo gala los modelos de la casa desde hace tiempo y que le han valido no pocas alabanzas.

        Así, como podéis ver en las fotos, el resultado de las tomas es bastante bueno, con unas imágenes atractivas con un color vibrante y muy bien reproducido y con un nivel de detalle muy bueno para una cámara dirigida a usuarios que no exigen demasiado en este aspecto. Si acaso nos ha parecido que nuestra unidad de prueba tenía una cierta tendencia a sobrexponer, lo que no sabemos si será común a todos los modelos y, en todo caso, advertimos para posibles comparadores.

        Diagrama comparativo del ruido con recorte de imágenes al 100% y sin retoque ninguno.

        Por lo que toca al ruido, hasta 3200 ISO es perfectamente utilizable y sólo por encima de estos niveles empieza a resultar molesto aunque, disparando en RAW, es bastante corregible y de hecho si sólo usamos el formato JPEG apenas lo apreciaremos, dando muestras del buen hacer de los ingenieros de Fuji en este sentido.

        muestras-fujifilm-x-a10-1

        Imágenes a resolución completa | Fujifilm X-A10 en Flickr

        Fujifilm X-A10, la opinión de Xataka Foto

        Así las cosas, la principal “pega” que le poníamos a la cámara en principio se ha convertido en su mejor virtud. Quizá con el nuevo sensor de 24 Megapíxeles la calidad de imagen sería aún mejor pero, insistimos, teniendo en cuenta que esta cámara se dirige a usuarios sin demasiadas pretensiones lo que ofrece es más que suficiente.

        Lo que sí echamos de menos es la característica táctil, que por ejemplo vendría muy bien (dado que el encuadre se realiza exclusivamente vía LCD) para elegir el punto de enfoque rápidamente con el dedo. Además, teniendo en cuenta que se vende con pantalla giratoria diseñada para los selfies, no tener esta capacidad (que facilitaría el asunto) merma un poco su atractivo.

        Fujifilm X-A10 a 1/450 seg, f/6,4, ISO 400 y a 19,2 mm

        Por último, cómo no, hay que hablar del precio, 550 euros, una cantidad relativamente modesta para lo que cuestan las cámaras sin espejo pero que, a nuestro juicio, sigue siendo un poco alto. Siempre teniendo en cuenta el tipo de usuario del que estamos hablando y que, por bastante menos (entre 300 y 400 euros), puede comprarse una réflex digital muy decente.

        No deja de ser una barrera que sin duda está teniendo que ver en la lenta implantación de las cámaras sin espejo, aunque como decimos a menudo, no dudamos en ningún momento que no valga lo que cuesta. Lo que ocurre es que, posiblemente, si la Fujifilm se pudiera vender por unos 400 euros quizá se vendería, como se dice vulgarmente, “como rosquillas”.

        Fujifilm X-A10 a 1/420 seg, f/5,6, ISO 200 y a 50 mm La nota de la Fujifilm X-A10 en Xataka Foto

        7.8

        Características7.9 Diseño y ergonomía7.5 Controles e interfaz 7.5 Rendimiento 7.5 Calidad de imagen8.5 A favor
        • Nivel de detalle y calidad de imagen
        • Bajo ruido a ISO alto
        • Reproducción del color
        En contra
        • Ausencia de interfaz táctil
        • Precio elevado para el usuario tipo
        • Sin visor

        El equipo ha sido cedido para la prueba por parte de Fujifilm España. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas

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        La noticia Fujifilm X-A10, análisis: sencilla y modesta para iniciarse en el mundo de las mirrorless fue publicada originalmente en Xataka Foto por Óscar Condés .

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        Hasselblad X1D – Prueba de Campo

        DSLR Magazine - Mar, 18/07/2017 - 09:00

        Anunciada el verano pasado, la Hasselblad X1D fue presentada como la primera cámara de digital de formato medio sin espejo. Después de una primera toma de contacto que pudimos hacer a las pocas horas de dicha presentación, tenemos ahora la oportunidad de probar a fondo un modelo completamente funcional.

        Hasselblad X1D, la primera cámara digital de formato medio de la compañía sin espejo © Albedo Media

        Se trata de un importante movimiento por parte de la firma sueca, en vías de conseguir un modelo en equilibrio entre las tendencias de alta resolución de las últimas cámaras réflex, la “invasión” de las cámaras sin espejo en todos los sustratos del sector y una imparable competitividad dentro de su propio estatus. ¿Cómo resuelve esta ecuación Hasselblad? No hay solución trivial, pero veremos que la compañía aporta interesantes novedades en su “pequeña” mirrorless.

        Diseño, ergonomía y manejo

        De hecho, llevamos unos cuantos años de novedades simultáneas dentro del mundo del formato medio digital. De la misma manera que los equipos de alta resolución de formatos menores tratan de ocupar su territorio, Hasselblad ha movido su ficha con certeza, abriendo el que quizás sea el camino más interesante de todos; un equipo sin espejo realmente portable con la calidad y prestaciones asociadas a su gama.

        Hasselblad X1D + ópticas XCD 45mm f/3,5 y XCD 90mm f/3,2; set de trabajo para la presente prueba © Albedo Media

        La firma ha buscado un concepto de cámara que pueda competir tanto en la “trinchera técnica” del fotógrafo profesional como en las manos del coleccionista más caprichoso. Un objeto de deseo que marque tendencia con su singular diseño, sin acumular polvo en la vitrina.

        Hasselblad X1D + angular XCD 45 mm f/3,5, equivalente a un 35 mm para el “formato completo” (24×36 mm) © Albedo Media

        La X1D es realmente cómoda de manejar, el reparto de masas entre las diferentes ópticas y cuerpo nos parece excelente. Destaca la concepción de la empuñadura, que recorre el volumen derecho del cuerpo de la cámara de manera elegante, asimétrica y ergonómica, que facilita un agarre natural, sin necesidad de forzar la postura, cae en la mano como un guante.

        Hasselblad X1D + óptica tele corto XCD 90 mm f/3,2, equivalente a un 71 mm para el “formato completo” (24×36 mm) © Albedo Media

        Ante todo, estamos ante una cámara bella, bien acabada. Revisando nuestra entrevista con Ignacio Germade, responsable del diseño de la cámara, podemos constatar que las metas a conseguir estaban bien definidas:

        […desde el principio lo que queríamos hacer era crear un objeto de deseo, y eso significa que tienes que trabajar con materiales nobles. El aluminio te da una calidad muy específica… una temperatura, un coeficiente térmico y un peso determinados, que son importantes también.

        Jugamos con todas esas variables, era fundamental para nosotros que cuando tú cogieses la cámara sintieses “ah… esto es una buena cámara”. Sensación de solidez y una correcta densidad, la perfecta relación del peso con el tamaño…]

        Ignacio Germade

        Como era predecible, las ópticas XCD de la serie X son más compactas y livianas que las dedicadas para su hermana mayor réflex, la familia H. Dentro del set de trabajo cedido para esta prueba, contamos con dos ópticas: la Hasselblad XCD 90 mm f/3,2 –equivalente a un 71 mm para el “formato completo” (24×36 mm)– y la Hasselblad XCD 45 mm f/3,5 –equivalente a un 35 mm en este caso– tomada aquí como “estándar” para el sistema X según estrategia comercial de la propia marca, dado que la diagonal real de su captor de 50 Mpx –43,8 x 32,9 mm– es 54,78 mm y no 45 mm.

        Óptica de la serie X Hasselblad XCD 45 mm f/3,5 y parasol metálico a juego © Albedo Media

        Ambas ópticas se han comportado muy bien, sobre todo teniendo en cuenta su tamaño y el enorme círculo de imagen que tienen que proyectar dadas las dimensiones del captor. Pensemos que, por ejemplo, la óptica Hasselblad HC 50 mm II f/3,5 para la cámara réflex H6D pesa 975 g, para una longitud de 11,6 cm y un diámetro total de unos 85 mm frente a los 417 g, 7,5 cm de longitud y 76 mm de diámetro de la compacta Hasselblad XCD 45 mm f/3,5.

        Perfecta gradación circular concéntrica hacia la lente posterior realizada en un material negro mate © Albedo Media

        El buen diseño de estas ópticas de la serie X recorre hasta el detalle más inverosímil –no por ello menos importante– como puede ser el acabado trasero de la óptica, montura y periferia de la lente posterior, con una magnífica gradación de círculos concéntricos pintados en material negro mate, lo que redunda en la práctica en un mayor control sobre las luces parásitas y posibles caídas de contraste general.

        Batería de la cámara Hasselblad X1D © Albedo Media

        Hablando de pequeños detalles, nos gusta especialmente la solución de diseño que se ha tomado respecto a la integración de la batería –firma de la casa, ya que toda la serie H tiene una estrategia similar–.

        Ingenioso sistema de extracción de la batería de la Hasselblad X1D © Albedo Media

        En efecto, la batería se integra dentro del cuerpo sin necesidad de una tapa o pestillo adicional, una de las piezas más sensibles a la rotura por desgaste en todo equipo fotográfico, siendo el funcionamiento totalmente intuitivo; liberar el pestillo claramente marcado en la base de la cámara –se levanta ligeramente la batería–, presionar levemente sobre la batería y ésta saldrá liberada del pequeño resorte que impide una caída accidental.

        Además, el sistema de carga está incorporado en el cuerpo de la batería, pudiendo conectar directamente la toma de corriente del cargador a ella, una solución heredada de sus hermanas mayores de la serie H, pero no por ello menos original y útil.

        Muestras (exterior)

        De manera paralela a la singularidad de este modelo en el mercado, hemos optado por una estrategia diferente a otras pruebas de campo, poniendo en relieve las características de este modelo a través de la práctica. Dos fotógrafos diferentes han afrontado estas muestras bajo dos premisas distintas.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 90 mm a f/5,6 – 1/650 s – ISO 100 © Albedo Media

        En el primer caso, las fotografías has sido realizadas en exterior priorizando el uso de la óptica más angular –Hasselblad XCD 45 mm f/3,5–, sin uso de iluminación artificial ni trípodes, reduciendo el set de trabajo a la mínima expresión.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/5,6 – 1/2000 s – ISO 100 © Albedo Media

        Para ello, nos dispusimos a pasear bajo el cielo plomizo de Vitoria-Gasteiz durante unos días cargado de lluvias esporádicas, razón de más para probar una cámara que se propone comercialmente como sellada y capaz de operar hasta una temperatura de -10ºC.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/4 – 1/1600 s – ISO 100 © Albedo Media

        La nitidez y detalle salta a la vista ya desde las primeras tomas, un matiz que luego podremos exprimir de manera mucho más eficiente en el revelado de las tomas RAW, gracias a la gran elasticidad de sus archivos. Se trata aquí de uno de los puntos más importantes a la hora de comparar equipos de alta resolución en la actualidad, dado que no solo hablamos de millones de píxeles netos.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/16 – 1/60 s – ISO 100 © Albedo Media

        Esta flexibilidad está intrínsecamente asociada al tamaño de sensor y más concretamente al tamaño de la fotocélula. Y aunque mucho ha cambiado este axioma técnico con el avance de los procesadores de imagen, una mayor superficie útil para captar la luz sigue redundando en una mayor calidad de imagen general, sobre todo en términos de latitud y capacidad de edición posterior del archivo.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/5,6 – 1/100 s – ISO 100 © Albedo Media

        Esto se aprecia incluso en tomas premeditadamente subexpuestas, donde el detalle en las zonas de sombra sigue residente, bien para quedarse en el matiz capturado por cuestiones estéticas, bien para modificarse sin pérdida de calidad en el revelado digital, gracias a esta favorable elasticidad.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/8 – 1/160 s – ISO 6400 © Albedo Media

        Usando esta X1D como si fuera un equipo de calle nos encontramos, eso sí, con algunos inconvenientes. El primero y más importante la velocidad general del sistema. Ni el tiempo de encendido ni el AF están aún a la altura de los equipos sin espejo más callejeros, de la misma manera que tampoco vemos útil o imprescindible salir con un equipo cercano a los 10.000 € –sin contar las ópticas– para hacer robados de escenas callejeras

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/4 – 1/160 s – ISO 6400 © Albedo Media

        Pensemos, por lo tanto, de dónde parte este modelo, contexto de formato medio digital con sus tiempos y exigencias de calidad, y hacía donde podrá llegar como familia. La primera cámara de formato medio digital “portable”, sin espejo y apta físicamente para realizar tomas de exterior sin que todas las miradas se fijen en nuestro equipo. La capacidad de resolver la toma sin necesidad de usar iluminación adicional, unos resultados a altos valores ISO muy dignos para su formato y la discreción y seguridad de obturación a pulso que aporta su ausencia de espejo, aunque el obturador haga más ruido del deseable para nuestro gusto.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/3,5 – 1/60 s – ISO 25.600 © Albedo Media

        Ubiquemos esta ventaja dentro de proyectos documentales o comerciales acordes con el precio del equipo y tendremos una primera línea de trabajo. Por supuesto no será el uso común del fotógrafo fotoperisodista o documentalista de la misma manera que no lo es el formato medio digital como decisión de inversión primera en sus equipos. Pero es un avance claro en ese sector, liberándolo del entorno del plató o set de iluminación controlada como único hábitat. De la misma manera que lo fue hace años la introducción paulatina de las cámaras sin espejo en todos los sustratos del mercado, el formato medio digital se mueve –a otro ritmo– en idéntica dirección.

        Muestras (interior)

        Pasamos ahora la palabra –y la cámara–  a nuestro compañero y fotógrafo Fernando Galán, para continuar con esta prueba de campo bajo la luz controlada de un plató, que analiza su comportamiento durante una sesión de retrato con modelo.

        Al afrontar este tipo de sesión con la Hasselblad X1D, nos sorprende el diseño por novedoso y el cuidado de cada detalle. También el tamaño, más pequeño y manejable que una réflex de gama alta incluso con el objetivo más largo de los dos disponibles. Se agradece, de hecho, la sencillez de los menús y su buena legibilidad, así como sus posibilidades de manejo táctil. No obstante, dado que no siguen los esquemas habituales de la mayoría de cámaras, cuesta algo más de tiempo familiarizarse con ellos.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 90 mm a f/8 – 1/125 s – ISO 100 © Fernando Galán

        Algo parecido sucede con la botonería: todos al alcance de los dedos de la mano derecha, aunque algo alejados de donde estamos acostumbrados por lo que; con poco tiempo para acostumbrarnos a su ubicación, no logramos la agilidad deseada durante una sesión de fotos. Insistimos, no por complejidad sino por diferencia, algo que sin duda se soluciona fácilmente con un par de sesiones más con el equipo.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 90 mm a f/8 – 1/125 s – ISO 100 © Fernando Galán

        La pantalla táctil permite todo tipo de ajustes, incluso cambiar el punto de enfoque, aunque para ello, previamente tenemos que activar los puntos de enfoque disponibles –casi toda la pantalla– mediante el botón correspondiente situado en la parte superior de la cámara.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 90 mm a f/6,8 – 1/125 s – ISO 100 © Fernando Galán

        Desde que se enciende hasta que está operativa pasa un tiempo más largo de lo que estamos habituados, por lo que hay que prever el encendido y configurar las opciones de reposo para que no se apague durante la sesión de trabajo, tal y como pasaba en las tomas de calle, siendo en este contexto “más controlado” un inconveniente menos importante.

        Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 90 mm a f/5,6 – 1/125 s – ISO 100 © Fernando Galán

        El enfoque automático resulta algo lento para nuestro gusto, más aún con la tenue luz de las lámparas de modelado de los flashes. Asimismo, nos parece lento el tiempo transcurrido desde el disparo hasta que la cámara vuelve a estar operativa para el siguiente disparo. El problema de estos tiempos dilatados no es la duración en sí misma, sino que, al estar trabajando con modelo, ésta se ha de adecuar al ritmo que impone la cámara, muy diferente al que podemos conseguir con una réflex o una cámara sin espejo convencional.

        Resumiendo, la experiencia no resulta negativa sino muy diferente; hay que adaptarse a ella. En otras palabras, con la Hasselblad X1D no se puede trabajar de la misma manera que con otros equipos. Eso sí, una vez superada la adaptación, el resultado hará que nos olvidemos de los impedimentos sufridos.

        Propuestas de edición

        Como ya hemos comentado más arriba, la resolución de los sensores de los equipos de formato medio era uno de los parámetros que servían claramente para diferenciarlos de otros sistemas con captores más pequeños. Sin embargo, la cifra de 50 Mpx que maneja la X1D de Hasselblad está al abasto, hoy en día, de algunas réflex y mirrorless de “formato completo” (24×36 mm). Es evidente, pues, que es necesario comparar la elasticidad de sus archivos RAW, donde los captores de formato medio muestran todo su potencial, sobre todo en cuanto a latitud y rango dinámico se refiere.

        Archivo original – Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/11 – 1/250 s – ISO 800 © Albedo Media

        En este contexto, la elección del revelador es de suma importancia: no todos los programas de revelado ofrecen el mismo resultado, y para poder exprimir al máximo estos archivos “brutos” –que, dicho sea de paso, no está de menos recordar que siempre vienen algo “cocinados”–, es necesario que el software en cuestión sepa interpretar correctamente la información contenida en estos ficheros.

        Propuesta de edición mediante el software de revelado Phocus © Albedo Media

        En nuestro caso, hemos utilizado dos conocidos programas: Adobe Lightroom y Phocus. Veamos cómo afecta esto a las mismas imágenes. Tras la experiencia de revelado con las diferentes plataformas, podemos resumir lo siguiente:

        • Latitud y resolución excelente en ambos programas; el archivo RAW se muestra muy favorable a la edición digital, incluso cuando ésta conlleva alteraciones extremas de la exposición.
        • La capacidad de recuperar tonos en las altas luces nos gusta más en Lightroom.
        • Phocus, bajo su mayor entendimiento de la cámara y las ópticas, muestra un archivo mejor resuelto en términos de corrección digital de las trazas ópticas; aberraciones cromáticas, viñeteo y distorsión geométrica (que es muy leve en ambas ópticas).
        • Los procesos de aumento de la sensación de la nitidez en la imagen –máscara de enfoque en sus muchas variables, así como el efecto “claridad”– nos han parecido menos agresivos y más pertinentes en Phocus que en Lightroom.
        Archivo original – Hasselblad X1D + Hasselblad XCD 45 mm a f/5,6 – 1/80 s – ISO 800 © Albedo Media Propuesta de edición mediante el software de revelado Lightroom © Albedo Media Propuesta de edición mediante el software de revelado Phocus © Albedo Media Conclusiones

        El planteamiento de la compañía para sus dos modelos “estrella” –H6D y X1D, que comparten en algunos casos sensor y buena parte del ADN restante–, radica en distanciar los usos entre ellos. Mientras que la X1D se deriva hacía un consumo más en portabilidad, localizaciones de exterior o incluso proyectos y trabajos no dependientes de luz artificial –incluso apunta hacia la fotografía documental con más recursos, asociada a la creciente demanda artística en galerías– la HD6 se mantiene estable y cómoda en su entorno de luces controladas, sets de fondos y difusores propios de cualquier plató fotográfico.

        También existe una claro intento de introducir este nuevo modelo mirrorless dentro del circuito de lo que se ha venido a llamar el mercado lifestyle –estilo de vida–, una ramificación del mercado fotográfico donde las características fotográficas pasan a segundo plano y prima más el diseño y caché del producto. En esta línea, nada tiene que ver con la otra “sin espejo” de formato medio que encontramos en el mercado, la GFX de Fujifilm, que dispone de una estética y ergonomía más tradicionales.

        Hasselblad X1D

        Asimismo, queda por ver si Hasselblad llegará a este objetivo comercial bajo un precio de cámara de casi 10.000 € –9.600 € exactamente, solo cuerpo–, más unos 3.000 € por óptica –2.770 € para la XCD 45 mm, 3.250 € para la XCD 90 mm–, sobre todo si la comparamos frente a los otros jugadores que ya están moviendo ficha, como la ya mencionada Fujifilm GFX o las distintas soluciones de Phase One, que han bajada de precio.

        Tampoco podemos olvidar el cambio de rumbo comercial y estratégico que Hasselblad inició cuando Perry Oosting asumió los mandos de la compañía –puesto que abandonó a principios de año en favor de Paul Bram, que actúa desde entonces como CEO interino–, abriendo importantes colaboraciones con DJI y otras líneas de negocio muy diferentes a la rígida estructura anterior. Sin entrar a juzgar si estos nuevos caminos son o no pertinentes para una marca con “el peso de la tradición” como Hasselblad, tenemos mucho interés en ver cómo evolucionan estos nuevos planteamientos, sobre todo aquellos que deriven en tendencias de moda exclusivas, segmentadas por un alto precio de compra como artículo fotográfico de lujo.

        Recordemos que los compradores potenciales de Leica no son los del Hasselblad, y los anteriores “alunizajes” de la marca sobre el terreno del lujo no fueron del todo certeros. De hecho, tras los rumores de cierre de Vertu –empresa donde CEO y responsable de diseño migraron a Hasselblad– no parece tan claro que ciertas propuestas de lujo y exclusividad tengan cabida en el ámbito tecnológico.

        Categorías: Fotografía

        Viking comercializa un SSD con capacidad récord de 50 TB

        DSLR Magazine - Mar, 18/07/2017 - 09:00

        El fabricante americano Viking Technology anunció recientemente un nuevo disco de estado sólido SSD de formato estándar 3,5″ que alcanza una capacidad récord de 50 TB, la más elevada de la industria comercializada a fecha de hoy.

        UHC-Silo SSD 50 TB © Viking Technology

        Meses atrás, Seagate ya estableció un récord con su prototipo de SSD de 60 TB, así como Toshiba hizo lo propio con su concepto de 100 TB pocos días más tarde; sin embargo, el de Viking que hoy nos ocupa es el primero en estar disponible como producto comercializado.

        Se trata de un nuevo modelo de la familia de productos UHC (Ultra High Capacity) Silo de la compañía, que busca ofrecer un equilibrio entre prestaciones, coste y eficiencia energética, aspectos clave para los centros de datos a los cuales va dirigido –de momento– este disco.

        UHC-Silo SSD 50 TB © Viking Technology

        El Viking UHC-Silo hace uso de una interfaz estándar SAS –de 6 Gbps–, que encontramos en muchos otros discos –tanto convencionales como de estado sólido–. Sus velocidades de lectura y escritura son de 500 MB/s y 350 MB/s, respectivamente, mientras que su consumo es de apenas 10 W en modo reposo y de 16 W en activo.

        Si bien de momento no ha sido revelado el precio oficial para este nuevo disco, la firma ha revelado a Anandtech que el precio estimado de los SSD de la serie Silo rondará los 0,40 $ por GB; un rápido cálculo nos lleva a la friolera de 20.000 $ para el disco de 50 TB… está claro que, al menos de momento, se trata de un producto destinado a usos muy específicos.

        Más información en la nota de prensa oficial y en la página de producto de Viking UHC-Silo SSD.

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