FOTOGRAFÍA ESPAÑOLA: OPINIONES SOBRE EL ESTADO DE LA CUESTIÓN

FUENTE: PHOTOESPAÑA

Encuentros PHE reunirá, durante los días 10, 11 y 12 de junio en el Auditorio del Ministerio de Cultura, a los fotógrafos Bleda y Rosa, Juan Manuel Castro Prieto, Matías Costa, Ricky Dávila, Joan Fontcuberta, Alberto García-Álix, Cristina García Rodero, Pierre Gonnord, Cristóbal Hara, David Jiménez, Gonzalo Juanes, Chema Madoz, Ramón Masats, Isabel Muñoz, José Manuel Navia, Leopoldo Pomés, Txema Salvans, Marta Soul y Miguel Trillo, entre otros; los especialistas Juan Manuel Bonet, Rafael Doctor, Alejandro Castellote, Christian Caujolle, Manuel Santos; y se presentará la obra de los fotógrafos históricos Pere Català Pic y Francesc Català-Roca, José Ortiz Echagüe, Josep Renau y Ricard Terré.

Joan Fontcuberta, David Jiménez, Marta Soul y Miguel Trillo comparten con PHE.es sus reflexiones en torno al tema de Encuentros Fotografía española: el estado de la cuestión.

PHE- ¿Cuál crees que es la situación de la fotografía española en la actualidad?

David Jiménez- Creo que es un pequeño mundo donde pasan muchas cosas, algunas interesantes, otras que no me lo parecen. Un mundo que importa casi exclusivamente a los de dentro del medio, poco conocido fuera de su estrecha frontera. Supongo que eso no es ninguna maravilla. ¿Será que nuestras propuestas requieren manejar unos códigos demasiado complejos, o es que en el fondo deberíamos ofrecer algo más interesante, o explicarlo mejor?

Marta Soul- Creo que actualmente la fotografía está muy presente en la labor creativa del artista y que por fin estamos más cerca de asumir la dualidad fotógrafo/artista dentro de una misma profesión. Aún así todavía quedan etiquetas y prejuicios ante la idea de fusionar ambos conceptos. Por ejemplo, que el fotógrafo que también es artista considere que no deba vivir de su trabajo creativo porque le parezca una pretensión demasiado elevada. Tampoco me gusta que el fotógrafo actual sienta que su trabajo artístico deba depender tanto del reconocimiento externo para conseguir aceptarse a sí mismo y situarse dentro del mercado. Creo que debe trabajar con más independencia y autonomía. La situación, en cuanto a aptitudes artísticas, me parece similar al resto de países desarrollados en este campo, sin embargo continúa existiendo cierta crisis de identidad o complejo de inferioridad en lo que se refiere considerarse un artista más.

Miguel Trillo- De cambio absoluto como en todo el mundo. No sólo por el recambio de lo analógico por lo digital, sino por la confluencia de artistas emergentes sobre soporte fotográfico con fotógrafos de autor, digamos, de toda la vida. De la foto con paspartú al cuadro-foto. Aunque esa convivencia todavía no es completa porque noto una diferencia: muchos de los que venimos de la fotografía nos interesa saber de ellos y conocemos sus nombres y algunos de los que vienen del arte ignoran la historia de la fotografía española (y la internacional) y no muestran interés por saber de ella. La equiparan con historias viejas del grabado o del dibujo, o sea, historias que no son necesarias para ser artista contemporáneo. Y ese desinterés les lleva a veces a cometer plagios inconscientes que con el tiempo se avergonzarán.

Joan Fontcuberta- La fotografía que hacen los fotógrafos me parece aburrida. La fotografía que hacen los artistas me parece patética. Nuestra única esperanza es la fotografía sin calidad. Ese será el tema de mi conferencia.

PHE- ¿Cómo ha evolucionado la fotografía en España desde que empezaste hasta ahora? ¿Crees que ahora hay más posibilidades?

David Jiménez- Sin duda hay más oportunidades ahora que hace 20 años. Pero al mismo tiempo, ha aumentado la presión por “hacerse un nombre”, por “mover el trabajo”. Creo que hay muchos fuegos artificiales y pocas propuestas sólidas. Da la impresión de que no importa tanto el trabajo en sí, sino la proyección que tiene, su posición en el mercado. Es difícil que la gente siga creyendo que hay mucho que aprender, mucho que experimentar, mucho que trabajar, antes de llegar a un resultado que de verdad merezca la pena para uno mismo y para los que lo reciben. En las condiciones actuales, me sorprende que todavía podamos trabajar con algo de dignidad.

Marta Soul- Desde luego ahora hay más posibilidades porque hay más información y mayor facilidad de acceso a ella. Al mismo tiempo hay muchas más personas que quieren ser fotógrafos y más artistas multidisciplinares que trabajan con fotografía, así que a la vez que la oferta de posibilidades también aparecen más personas interesadas. En términos absolutos podríamos decir que hay más oportunidades que hace veinte años pero, si consideramos un análisis de la situación en términos proporcionales, creo que la oferta de posibilidades no es suficiente, se queda corta porque existe mucha más demanda. Además, las convocatorias o concursos parecen la única vía de acceso al reconocimiento así que se genera mucha competitividad sin que se establezca un criterio claro al que someterse. Existen muchas personas desorientadas, descentradas en su labor artística por este motivo. El rechazo, el no pertenecer al grupo de “seleccionados”, disminuye la autoestima y el valor del trabajo propio, se necesita un reconocimiento institucional. Creo que vivimos un momento en el que la fotografía y los fotógrafos dependemos demasiado del concepto de selección y quizás no sea demasiado justo.

Miguel Trillo- Cuando yo empecé había falta de libertad y en su nombre se secuestraban periódicos, revistas, libros… a veces por sus textos, a veces por sus imágenes. Educarse en aquel caldo de cultivo era desalentador. Hasta finales de los setenta no se derogaron leyes como la de peligrosidad social o la de vagos y maleantes. Cualquier persona “con pintas raras” podía ser víctima de ellas. La gente joven desconfiaba del fotógrafo, pues podría ser un policía de la brigada político-social camuflado. En aquel tiempo lo que más había, además de fotografía de estilo surrealista, era fotografía de tradiciones populares, pues reflejar el mundo rural no daba problemas políticos. Pienso que los jóvenes fotógrafos españoles que empiezan ahora y que viven con leyes europeas y buenas infraestructuras culturales verán aquella época como algo extraterrestre y ajeno a sus vidas. Por no haber no había ni galerías de arte que expusieran fotografía. Arte era sinónimo de pintura y escultura. No existía el vídeo, aunque sí el cine de arte y ensayo con tijeretazos de la censura.

Joan Fontcuberta- Desde luego hemos avanzado mucho. Pero la cuestión no es esa sino ¿cuánto han avanzado mientras tanto los demás? Dicho de una manera más gráfica, ¿con cuáles de nuestros países vecinos queremos compararnos? Si nos comparamos con Marruecos estamos estupendamente, pero si nos comparamos con Francia somos un desastre.

PHE- ¿Qué fotógrafos dirías que conforman el panorama español de fotografía en estos momentos?

David Jiménez- Es la tercera versión que escribo de esta respuesta, juro que hice una lista, pero me parece injusto: aun siendo muchos, faltaban demasiados. Y es que aparte de los fotógrafos más destacados, hay muchísimos autores con trabajos poco conocidos, o desconocidos, o aun en desarrollo, y que me parecen muy interesantes. Para mí son una parte fundamental de ese panorama. Pero otra cosa que noto es una ausencia: Koldo Chamorro. No tiene remedio que él se haya ido, como también otros este último año, por desgracia, pero sí lo tiene el que su obra sea casi desconocida. Confío en que haremos algo para cambiar eso.

Marta Soul- Si le preguntaras esto a un artista extranjero te diría; Cristina García Rodero. Así que mi respuesta creo que es; Cristina García Rodero y también Alberto García Alix.

Miguel Trillo- Dejo a un lado a los compañeros de generación que nacieron como yo en los años cincuenta (los nacidos antes ya están en la historia grapada, vivos o muertos), pues prefiero no considerarlos ya fotografía española actual, aunque estén en el candelero. Y como ejemplo de ese candelero basta con mirar las exposiciones que hay actualmente en Barcelona y en dos de las más importantes galerías de arte hay individuales de Joan Fontcuberta y de Manel Esclusa. Así que daré mejor nombres de fotógrafos nacidos a partir de 1960 y que por tanto fueron jóvenes cuando ya éramos un país democrático y ahora se encuentran en la plenitud de sus proyectos. Es curioso que de esa generación me atraen los no realistas. Las exposiciones de Daniel Canogar siempre me impresionan. Me gusta la interpretación de la arquitectura que hacen Rosa Muñoz, Dionisio González o Jordi Bernadó, los matices visuales de Mireya Masó o Javier Esteban, las escenificaciones de Mira Bernabeu, las reflexiones sobre el territorio de Xavier Rivas o Rosa y Bleda… Y cómo no, dos buenísimos retratistas y poetas visuales, Ricky Dávila y Pierre Gonnord. Y acabaré esta lista (siempre me acuerdo luego con rabia de los que se me habrá olvidado citar), nombrando alguno de los nacidos al principio de los setenta. Bueno, únicamente los que su trayectoria tiene que ver con la llamada cultura de club, que es un mundo que tanto me atrae y que por vivir en Barcelona son los que mejor conozco: Carles Congost, Joan Morey o Paco y Manolo, cada cual en su línea, tienen una obra de gran interés. Y otro tema que me gusta mucho son los nuevos colectivos fotográficos alrededor de la fotografía documental. La verdad es que la fotografía española contemporánea está viviendo creativamente un momento óptimo. Y hay artistas emergentes de tremenda talla. Lo que nos falta son más comisarios o directores de centros de arte que no sólo importen nombres de fuera para nuestra satisfacción visual y normalización, sino que a cambio también exporten más creadores autóctonos para equilibrar esa balanza. El desequilibrio de artistas españoles exponiendo fuera frente a foráneos exponiendo aquí (derrota por goleada) tendría que producir sonrojo.

Joan Fontcuberta- No lo sé, pero desde luego no lo conformamos los que hemos recibido el Premio Nacional que da el Ministerio de Cultura.

PHE- ¿Qué características específicas dirías que tiene la fotografía española con respecto a la de otros países?

David Jiménez- Creo que en este país, hasta hace muy poco, no había posibilidades de una formación seria en fotografía. Supongo que es un lastre cuyas consecuencias se notan. Unas generaciones son el caldo de cultivo para las siguientes, y aquí recién empezamos a tener esa base. Si no, hay que mirar siempre hacia fuera (es lo que ha ocurrido y hasta cierto punto, sigue ocurriendo), quizá por eso aquí somos como un pequeño compendio de tendencias fotográficas que se han cocinado en diversos lugares. Pero a lo mejor eso es incluso positivo, quién puede juzgarlo. Creo que a cambio de nuestros lastres, en general hay bastante talento aquí, y eso da sus frutos.

Marta Soul- Pienso que lo que hacemos aquí no es muy diferente de lo que se hace fuera, el nivel es similar, pero inexplicablemente no existe proyección de los trabajos fuera de España. Esto lleva a plantearme dos cosas; que el problema resida en una insuficiente manera de gestionar la cultura por parte de las instituciones competentes, o bien que sean los artistas españoles los que estemos demasiado perdidos, no lo sé. Para mí realmente es un misterio por resolver.

Miguel Trillo- Cuando se habla de otros países, yo pienso en ciudades que conozco como Londres, Nueva York, París o Tokio, es decir, ciudades con una tradición de la fotografía como vehículo cultural y con infraestructuras. Y si las comparo con Madrid o Barcelona veo que en lo que respecta a fotografía en instituciones públicas o privadas (y eso que en Barna al menos tenemos la Fundación FotoColectania) salimos malparados. La gran diferencia y lo que caracteriza a la fotografía española es que hemos carecido de colecciones o archivos de referencia que nos hayan educado. De no poner remedio, la fotografía española del siglo XX se desguazará y una parte irá a museos de la imagen en movimiento (cine-vídeo) cuando los haya, otra a museos de arte contemporáneo, otra a museos de periodismo y alguna a museos de diseño, de la publicidad o de la memoria histórica… Eso ya está pasando. Me da escalofrío comprobar lo que están haciendo los herederos con algunos archivos de grandes fotógrafos ya fallecidos.

Joan Fontcuberta- Ahora mismo diría que ninguna. Pero según como se mire hasta puede ser una ventaja.

PHE- Participarás en los próximos debates de encuentros llamados Fotografía española: el estado de la cuestión ¿Qué expectativas tienes para estos debates?

David Jiménez- Asistir a un panorama donde muchos autores cuenten dónde está su cabeza ahora y qué hacen o qué quieren hacer. Y también que críticos y responsables de instituciones puedan exponer su visión y desarrollar propuestas. Quizá ayude a saber un poco dónde estamos realmente, y a conocernos un poco más.

Marta Soul- Me gustaría llegar a conclusiones positivas. Alentar en lo posible a los que estén empezando y supongo que despertar a los más conformistas. Si además de esto sirviera para motivar algún cambio a mejor, pues ya me quedaría bien contenta.

Miguel Trillo- Me agrada la idea de que se celebren en Madrid durante el curso escolar y no en universidades de verano durante las vacaciones. Estos debates o encuentros son algo habituales entre poetas, novelistas, filósofos, filólogos… Posiblemente, porque se les consideran maestros de la palabra, oral o escrita, y sus encuentros enriquecen la cultura de un país. Por eso hay tanto escritor y tanto profesor invitado por las sedes de medio mundo del Instituto Cervantes, por ejemplo, dando conferencias. En cambio, un encuentro de fotógrafos no es nada habitual. Se considera que lo nuestro es exponer y callar. Está bien que nos sentemos a hablar y presentar pequeñas ponencias. Date cuenta que ninguna universidad española ha publicado hasta ahora un manual de historia de la fotografía española. Estamos muy mal de bibliografías. Recuerdo que en 2007 salió un gran libro de historia general de la fotografía dentro de la colección Manuales Arte de la editorial Cátedra realizado por un equipo de cuatro estudiosos españoles, por lo que es una obra original, no una traducción. Pues bien, esa interesante obra llega hasta nuestros días en lo referente a fotografía internacional, pero en lo referente a la española se queda en el franquismo. Enorme agravio comparativo. Y es con el libro que se están formando los universitarios que muestran interés por el medio. Si eso pasara con un libro sobre cine o literatura habría generado una polémica intelectual. No me imagino un manual de cine hecho por historiadores españoles que hable de Tarantino o David Lynch y silencie a Almodóvar o a Amenábar, quedándose en Buñuel. Ojalá estos encuentros de PhotoEspaña sirvan para levantar unas actas y amortiguar tanta desinformación que hay entre nuestros intelectuales y universitarios.

Joan Fontcuberta- Es una tentativa ambiciosa pero soy escéptico respecto al resultado. Para que una iniciativa así funcione hay que convocar los Estados Generales de la Fotografía, hay que dar voz a la mayor pluralidad posible y priorizar en todo caso a aquellos que tienen menos oportunidades de expresarse. Siempre hablamos los mismos. Por ejemplo, la Universidad de la Sorbona en Paris organiza en septiempre unas jornadas de historia de la fotografía española con participantes distintos y seguro que sus conclusiones serán igualmente válidas y complementarias.